martes, 18 de septiembre de 2018

Enseñar a “aprender a aprender”. (Entrevista a Vanina Pereyra)



Al igual que en los años anteriores, este año seguiremos con la publicación de entrevistas realizadas a docentes y a estudiantes, como insumos para la reflexión sobre nuestras prácticas y sobre los aprendizajes. Las respuestas de docentes y estudiantes, sujetos directamente involucrados en las prácticas sobre las cuales nos proponemos reflexionar en este Blog resultan fundamentales para profundizar el grado de análisis. Claro que podemos estar de acuerdo o no, claro que podemos disentir con determinadas apreciaciones y reconocer en las respuestas (y en las preguntas) posicionamientos pedagógicos e ideológicos compartidos o no pero de cualquier manera, los relatos en primera persona son siempre insumos de gran valor para construir y (re)pensar nuestros propios posicionamientos. En este caso es un placer publicar la entrevista que gentilmente respondió Vanina Pereyra *.

En sus primeras reflexiones, Vani piensa al docente como una guía (o un acompañante) que genera un clima de confianza y respeto mutuo en el que la mayoría (“sino todos”) l@s estudiantes aprendan y aprueben.

  • Vani, ¿Qué es para vos “ser docente”?
  • Ser docente, para mí, significa ser una ayuda, una guía para el estudiante. Una persona que puede que sepa un poco más en cuanto a contenidos de la materia de la que está a cargo, pero que lo más importante que tiene es la habilidad para conectar con el alumno de manera de permitirle encontrar su propia manera de aprender. Es decir, la idea del docente, de grupo sobre todo, no debería ser homogenizar en forma y contenido sino tratar de encontrar un camino común al aprendizaje, y de no encontrarlo, su tarea principal seria buscar nuevas estrategias en pos de ese aprendizaje.

  • ¿Cuáles son tus objetivos/propósitos/expectativas de logros cuando comenzás una cursada?
  • Al comienzo de cada cursada mi expectativa principal es que se cree un buen ambiente entre estudiantes y docentes; de confianza, para que puedan acercarse y preguntar todo lo que necesiten, pero también de respeto mutuo. Con respecto a la enseñanza-aprendizaje-aprobación obviamente la idea es ayudar a que la mayoría sino todos, aprueben.

A la hora de pensar en las características que deberíamos tener l@s docentes, Vani prioriza la “buena onda”, las ganas de realizar nuestra tarea y la pasión que le ponemos a la misma, como condimentos fundamentales para despertar en l@s estudiantes el deseo de aprender.

  • ¿Qué características creés que debería tener un docente para ser mejor como facilitador de los aprendizajes de l@s estudiantes?
  • Un buen docente debería tener primero que todo buena onda con los alumnos (en general, lo cual no implica que te caiga bien todo el mundo tampoco), ganas de hacer docencia, paciencia, respeto por los alumnos, ser claro en sus exposiciones, tener alguna idea de pedagogía, ganas de seguir formándose. Primero que todo las ganas, la buena onda, la pasión por lo que uno hace en cualquier tarea que nos propongamos no es que aseguran buenos resultados pero seguramente nos acercan a ellos, sobretodo en este caso que tenemos la contraparte del estudiante que creo que se ve impulsado si tiene un estímulo positivo enfrente. La claridad, la pedagogía y las ganas de seguir formándose van más a lo que uno tiene como background profesional, herramientas que no solo sirven para estimular al estudiante a que se ponga las pilas con nuestra asignatura sino también para resolver situaciones problemáticas dentro del proceso de aprendizaje.

Cerrando la entrevista, Vani nos recomienda la famosa serie catalana “Merlí” y reflexiona en la importancia de enseñar (y aprender) a aprender, apropiándose de herramientas que permitan aprender de manera constante y continua nuevos conocimientos.

  • Si tuvieras que recomendarle a otr@s docentes la lectura de un libro, una canción, una película o algún video, ¿qué nos recomendarías y por qué?
  • Recién la empecé a ver pero me resulto interesante y diferente la forma que tiene de ver al adolescente la serie española (catalana) “Merlí” de NETFLIX.

  • ¿Cuáles son y cuáles “deberían ser”, en tu opinión, los objetivos de la Educación?
  • El objetivo de la educación, y me enfoco en la universitaria que es en la que estoy implicada, debería ser enseñar a aprender, es decir, darle herramientas al alumno que pueda utilizar cada vez que se enfrente a un nuevo texto, asignatura, tarea profesional.

* Vanina Pereyra es docente e investigadora en formación en la Universidad de Buenos Aires. Es Veterinaria y actualmente se está formando como investigadora con una Beca de Maestría UBACyT, y como docente en la Especialidad en Docencia Universitaria de la misma universidad. Es ayudante de primera en el área de Química Biológica.

martes, 11 de septiembre de 2018

Un docente inquieto, joven de espíritu, dispuesto a enseñar y a aprender. Microentrevista a Sergio Morado.

Desde el año pasado el Blog incorporó la publicación de microentrevistas audiovisuales realizadas a docentes y a estudiantes, como insumos para la reflexión sobre nuestras prácticas y sobre los aprendizajes.
Las respuestas de docentes y estudiantes (sujetos directamente involucrados en las prácticas sobre las cuales nos proponemos reflexionar en este Blog) resultan fundamentales para profundizar el grado de análisis. Claro que podemos estar de acuerdo o no, claro que podemos disentir con determinadas apreciaciones y reconocer en las respuestas (y en las preguntas) posicionamientos pedagógicos e ideológicos compartidos o no pero de cualquier manera, los relatos en primera persona son siempre insumos de gran valor para construir y (re)pensar nuestros propios posicionamientos. En este caso es un placer publicar la entrevista que gentilmente respondió Sergio Morado *.


Primera Parte:


Segunda Parte:



* Sergio Morado (@SergioMorado1) es docente/investigador en la Cátedra de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires. Es un ferviente apasionado de la música y la literatura, y un gran admirador del Emperador Napoleón.

martes, 4 de septiembre de 2018

¿Cómo aprende Aru? Motivación, deseo de aprender, entendimiento, repetición y práctica.



En este 2018 el Blog espera, una vez más, incorporar nuevas maneras de reflexionar sobre la Educación y los aprendizajes. Además de las (ya habituales) notas de opinión, de las entrevistas (a docentes y estudiantes) y de los textos escritos en colaboración, queremos seguir (re)pensándonos a partir de textos que reflexionen sobre “cómo aprendemos”

Como dijimos en entradas anteriores, pareciera ser que much@s docentes creemos (con las mejores intenciones) que debemos ser facilitadores de los aprendizajes y obramos o creemos que obramos (en consecuencia) con el objetivo de que nuestr@s estudiantes aprendan.

Sin embargo, no tenemos muy en claro “cómo se aprende”, qué hacen nuestr@s estudiantes para aprender, cómo hacen nuestr@s estudiantes para aprender en nuestras materias.

Es por eso que nos proponemos darle una vuelta de tuerca a esta reflexión a partir de relatos, en primera persona, que den cuenta de cómo aprendemos o cómo aprenden l@s estudiantes, con el objetivo de ser mejores facilitadores de esos aprendizajes (cada vez más significativos) en nuestr@as estudiantes, cada vez más autónomos. En este caso la reflexión es a partir del relato que gentilmente escribió Ariadna Santángelo *.

Para empezar, Aru aclara que para ella es fundamental la motivación o el interés que le genere aprender aquello que está aprendiendo: “para mí es muy importante el interés hacia la materia que estamos viendo, ya que si algo no me gusta me cuesta mucho más estudiarlo, por ejemplo en la secundaria, fui a la Escuela Agropecuaria de la UBA y la verdad es que todas esas materias relacionadas con la parte vegetal (como Forrajes) no me gustaban para nada, lo estudiaba por obligación, porque tenía que aprobar, pero no se me hacía nada fácil sentarme a hacerlo. Cuando entré en la Facultad de Ciencias Veterinarias fue totalmente diferente, era la primera vez que estaba frente a algo académico que realmente me interesaba, a excepción de algunas materias de la secundaria que estaban relacionadas con esta carrera. Recién ahí me di cuenta que aprender se torna bastante fácil cuando te gusta lo que estás estudiando”. Pensando en el rol docente, Aru agrega “también me parece importante el ambiente que se crea en el aula, me ha pasado que al tener una buena relación con los profesores, además de con los compañeros, hace que me involucre más en el aprendizaje. Cuando veo que un profesor conoce a sus alumnos, los ayuda tanto grupal como individualmente, es decir, cuando está ‘metido’ en la clase y no solo se para enfrente del aula a explicar un tema, me incita a que yo aprenda y hace que me interese más en la materia. Aunque creo que, lamentablemente, hay muchos profesores que todavía no saben de ese ‘poder’ que tienen sobre la clase o no les dan interés, y si lo aplicaran se haría más agradable la cursada”. En relación a sus propias prácticas, Aru nos cuenta que lo que hace cuando aprende depende del contenido y del tipo de materia: “si es algo teórico me sirve leerlo una y otra vez hasta que lo entiendo. Además me sirve mucho cuando hay actividades prácticas relacionadas con lo teórico, como por ejemplo en Histología, el hecho de poder ver los tejidos en el microscopio y no solo leer de un libro, hizo que pueda incorporar más fácilmente ese conocimiento. Ahora bien, si lo que hay que aprender son formulas, como en Física o nombres complicados, como por ejemplo una vía metabólica en Química Biológica, lo que hago es tratar de entender por qué esa fórmula está compuesta de esa manera o por qué determinada enzima tiene ese nombre y luego hacer la cantidad de ejercicios que sean necesarios y/o escribirlos una y otra vez hasta que lo aprendo”.

Cuando reflexiona sobre sus aprendizajes “no académicas”, Aru reivindica, como ya lo han hecho anteriores colaboradores de esta “sección”, el valor que tienen la repeticiones: “algo que aprendí fuera de lo académico fue patín sobre hielo, la forma de aprender, por ejemplo un salto, era repitiéndolo, escuchando las correcciones de mi profesora y tratando de aplicar lo que me decía, hasta que en una de esas repeticiones el salto salía bien, obviamente el aprendizaje de ese salto no terminaba ahí, la idea era seguir haciéndolo clase tras clase, y de esa forma ir incorporándolo”.

Al relacionar o comparar aprendizajes académicos y no académicos, Aru vuelve sobre la importancia de la repetición y la motivación y les agrega el “entendimiento” y la práctica: “Creo que mi aprendizaje tanto en lo académico como en lo no académico se basa en el entendimiento, la repetición, la práctica y definitivamente en la motivación y el deseo de querer aprender”.

Finalmente, Aru nos cuenta que reflexionar sobre lo que hace cuando aprende le sirvió para “ayudarme a pensar sobre lo importante que es el interés y las relaciones a la hora de aprender, tanto con alumnos como con docentes. Como también la necesidad de entender y no solo repetir lo que se está viendo, es decir el poder encontrarle una lógica, una explicación, a lo que estoy estudiando, porque saberme algo de memoria implica que si no uso ese conocimiento con habitualidad, lo más probable es que al mes me lo olvide, y el tiempo que invertí no haya sido de utilidad. Ese es mi objetivo de la cursada, el poder hacer un entendimiento de los temas, para que si el día de mañana necesito aplicarlos, mas allá de que tal vez no lo recuerde a la perfección, con la lógica que incorporé en clase, poder hacerlo”.

* Ariadna Santángelo (@aru_santangelo) tiene 21 años, es estudiante de segundo año de veterinaria en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA y toca el piano hace 5 años.

martes, 28 de agosto de 2018

Congreso Iberoamericano de Pedagogía: por una cultura de la innovación pedagógica basada en investigación educativa (Segunda Parte)


Como les contamos la semana pasada, la palabra más repetida a lo largo del Congreso Iberoamericano de Pedagogía no fue “Educación”, ni fue “aprendizajes”, ni fue “docente”, ni fue “docencia”, ni fue (aunque sorprenda) “pedagogía”. La palabra más repetida fue: “innovación”. Como adelantamos en la entrega anterior, alegramos de esto (ya que consideramos central la reflexión sobre las innovaciones pedagógicas y su impacto en los aprendizajes) aunque confirma que Congresos tan masivos y “generalistas” terminan sin profundizar los aspectos supuestamente prioritarios y cayendo en relatos de experiencias (más o menos) innovadoras e “investigaciones” (o, mejor dicho, reflexiones sin ningún rigor científico) sobre esas experiencias supuestamente innovadoras.



Dos ideas aparecieron, abordadas desde diferentes lugares, a lo largo de varias actividades, indicando que son cuestiones centrales del debate actual: las innovaciones pedagógicas y la necesidad de investigar sus efectos.

A los largo del Congreso quedó en evidencia la preocupación por contar con resultados de investigaciones que motiven innovaciones educativas, por implementar esas innovaciones y por investigar sus efectos pero sobre todo, por construir, como sugirió Ramón López Martin (de España) “una cultura de la innovación para que no quede en personas, a las que sus hij@s llaman freakies”. En esta misma línea, Mariana Maggio (de Argentina) expresó su preocupación porque “l@s que innovan son siempre l@s mism@s y no logramos construir la ola” y agregó “hay algo de la didáctica clásica que sigue siendo hegemónico: la secuencia lineal progresiva y el manejo del tiempo”. En el panel “La innovación y el futuro de la Educación en Iberoamérica”, Margarita Poggi (de Argentina) abrió recordándonos que “América Latina ha sido siempre muy rica en innovación pedagógica (como la ampliación de la Educación obligatoria o la paridad de género en primaria y secundaria) pero sigue habiendo problemas persistentes, como las grandes desigualdades y la calidad y relevancia de los aprendizajes, aún luego de la reformas” y agregó que “algunas innovaciones no lograron permear en los sistemas educativos y, entonces, no solucionaron los problemas”. A la hora de pensar las posibles causas de esto, Margarita Poggi categorizó tres narrativas, la institución educativa en el centro del sistema (autonomía escolar y descentralización), la calidad educativa (que hace foco en los aprendizajes y en la profesionalización docente) y la inclusión (a la diversidad y al multiculturalismo); y planteó el problema de que esas tres narrativas “no llegaron a constituirse en narrativas comunes que impliquen a los diversos actores educativos”.

En esa misma línea y luego de invitarnos a “contruir una cultura de la innovación para que no quede en personas”, Ramón López Martin propuso provocarnos algunas reflexiones “entre lo efímero del presente educativo y la incertidumbre de un futuro pedagógico” y planteó los seis retos para las innovaciones del futuro:


1. Deberían construir ciudadanía (participativa, crítica y responsable).
2. Deberían reforzar la convivencia (como competencia para interactuar con otr@s).
3. Deberían garantizar un mínimo de bienestar social para tod@s.
4. Deberían apostar a una cultura de la excelencia.
5. Deberían ganar el desafío digital.
6. Deberían contar con reflexión permanente.

En varias sesiones, paneles y simposios apareció el tema de la investigación educativa, su rigor científico y la necesidad de divulgar y compartir sus resultados. En su presentación, María Teresa Sirvent planteó tres desafíos vertebrales (epistemológicos, metodológicos y didácticos), recuperó la centralidad de la “problematización” (como práctica), intentó romper con la dicotomía de investigación cuantitativa/cualitativa y reemplazarla por tres “modos de investigar” (el verificativo, el de generación conceptual y el de praxis participativa) y nos invitó a “luchar contra una sociedad que acepta el sometimiento y es refractaria a la idea de que todo ciudadano tiene el derecho de problematizar cada vez más y cada vez mejor”. En el mismo simposio, Mabel Da Cunha (de Brasil) reflexionó sobre la necesidad de investigar la práctica educativa ya que “los contextos emergentes interpelan a la Universidad y la obligan a repensar sus prácticas” y agregó que “la práctica pedagógica debe ser planificada, socialmente responsable, ejercida con una finalidad, con vigilancia crítica e intencionalidad educativa”.



En el simposio “Aportes del pensamiento de Rodolfo Kusch al campo de la Educación”, Pablo Ciffeli (de Argentina) y Carlos Cullen (de Argentina) intentaron invitarnos a “compartir con Kusch una preocupación: resistir a la colonización, la de entonces y la de ahora”. Como aclaró Pablo Ciffeli, si bien “Kusch no es un filósofo de la Educación tiene referencias claras sobre la Educación, cuando asimila el sistema formal de enseñanza con el dispositivo colonizador”. Partiendo del concepto kuschiano de “geocultura”, Carlos Cullen revisó varias cuestiones del debate educativo actual, parafraseó a Kusch diciendo que “la Educación no se ve ni se toca pero pesa (porque está arraigada en el suelo)” y nos recordó que la Educación no tiene que ver con un sujeto al que se le impone una cultura sino que “la Educación tiene que ver con una cultura que busca su sujeto”.

Desde este Blog celebramos y celebraremos la reflexión sobre la práctica docente, sobre los aprendizajes y sobre la Educación y alentamos a docentes de todos los niveles educativos a que participen de todos los espacios de vínculo y comunicación posible. Estamos convencid@s del valor de este tipo de encuentros en los que podemos compartir experiencias, ideas y reflexiones, y enriquecer nuestros pensamientos (y nuestras acciones) con los aportes de colegas de diferentes lugares y variadas trayectorias. Sin embargo, y como reflexión última pero no final (de este texto), estamos igual de convencid@s del valor que también tiene la reflexión de cada docente en su práctica diaria, de cada equipo docente y de cada institución, puertas adentro, que sin necesidad de viajar cientos de kilómetros ni de participar de eventos de estas características será la base para fundamentar los cambios que nos conduzcan a una Educación más equitativa, a una práctica docente más innovadora que esté a la altura de los tiempos que nos tocan y a ser verdader@s facilitadores de aprendizajes cada vez más significativos en estudiantes cada vez más autónomos.

Todavía tenemos un largo camino por recorrer y mucho por reflexionar y mejorar ya que, como dijo Mariana Maggio al cerrar su provocadora y motivadora ponencia, “cada estudiante que entra a la Universidad tiene un derecho: terminarla. Y much@s no la están terminando”.

martes, 21 de agosto de 2018

Congreso Iberoamericano de Pedagogía: por una cultura de la innovación pedagógica basada en investigación educativa (Primera Parte)


Los días 14, 15, 16 y 17 de Agosto se llevó a cabo en la ciudad de Buenos Aires el Congreso Iberoamericano de Pedagogía, organizado por la Universidad de Tres de Febrero (UNTREF) y la Sociedad Española de Pedagogía, con la colaboración de UNESCO, OEI, REDAPES, UBA y el Ministerio de Educación de la Nación.

A priori la idea del Congreso, las actividades propuestas, la enorme cantidad de ponencias y simposios, y la presentación de conferencistas de la talla de Adriana Puigrós, Margarita Poggi, Carlos Cullen, Mariana Maggio o María Teresa Sirvent (entre otros), nos permitían imaginar un escenario fértil para la (trans)formación individual y colectiva, sobre la que tanto insistimos desde este (intento de) espacio de comunicación.



El objetivo de esta entrada (en dos partes para que no sea tan larga) es contarles algunas ideas (por supuesto sesgadas y recortadas según nuestros intereses, nuestras trayectorias y nuestros posicionamientos) sobre las que se reflexionó en (por razones obvias) sólo algunas de las muchas actividades (paneles, sesiones de comunicaciones orales, simposios, posters, presentaciones de libros y revistas) que, agrupadas en 13 ejes temáticos, ocurrían simultáneamente (durante casi 11 horas al día) tanto en aulas del edificio nuevo como del viejo edificio de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, en las cuáles la disposición de los bancos (y su carácter casi confesional, de bancos de Iglesias Católicas) daba pie para una humorada o un comentario en cada presentación.

Claro que no todas son rozas. Probablemente por la cantidad de asistentes y ponentes (y por la impuntualidad e irresponsabilidad de much@s de ell@s), la organización dejó mucho que desear. Rara vez las presentaciones empezaban en horario, en varias ocasiones no se presentaba el moderador, no había computadora y cañón (o los traían tarde o andaban mal) y en la mayoría de las sesiones de comunicaciones orales vari@s expositores estuvieron, increíblemente, ausentes. Además, si bien en todas las mesas o simposios proponían dejar un buen tiempo de intercambio (al final), luego l@s expositores se pasaban del tiempo asignado (además de que las sesiones arrancaban tarde) y no quedaba ni un minuto para preguntas, comentarios o conversaciones.

Respecto a las presentaciones lo primero que aparece como reflexión es la alegría de saber que hay mucha gente haciendo muchas cosas. Por supuesto, algunas mejores y otras peores, algunas con mayor rigor científico y otras con menor rigor científico, algunas planteadas desde posicionamientos que un@ comparte más y otras planteadas desde posicionamientos que un@ comparte menos. Pero es grato saber que son much@s l@s docentes (por supuesto no tod@s los asistentes al Congreso ni mucho menos) que están reflexionando e investigando sobre su prácticas.

También es interesante romper un poco con esa lógica de docentes que nos juntamos en Congresos de Educación a reflexionar sobre “lo mal que está la Educación”. En la mayoría de los Congresos de las demás disciplinas se juntan para mostrar sus éxitos y sus logros y ni se les ocurriría presentar todas las experiencias que no resultaron como esperaban. Si bien tenemos nuestros reparos sobre el hecho de pensar en la Educación como la causa y la solución (vaya paradoja) de todos los problemas de la sociedad y a pesar de ver con buenos ojos nuestra “clásica autocrítica docente”, celebramos que en estos encuentros también nos hagamos lugar para compartir aquello que sí nos está funcionando para cumplir con determinados objetivos o para reflexionar sobre los supuestos que subyacen a nuestras prácticas.

La segunda reflexión es que muchas de las “innovaciones” e investigaciones presentadas en el Congreso atrasan 15 o 20 años, probablemente porque la falta de actualización y formación docente constante haga que much@s docentes bien-intencionad@s estén intentando “descubrir la rueda”, por no haber leído la bibliografía actual sobre las ventajas y desventajas de las ruedas.

Párrafo aparte merece la situación actual que los sistemas de Educación, Ciencia y Tecnología están atravesando tanto en Brasil como en Argentina. Esta situación fue mencionada en casi todas las presentaciones del evento y en algunos casos profundizada (con datos, estadísticas y análisis) evidenciando la terrible crisis actual, consecuencia del retorno de las políticas neoliberales y del ajuste que los actuales gobiernos de la mayoría de los países de la región están realizando en materia educativa. En este sentido, y por mencionar sólo algunos ejemplos, José Romao (de Brasil) nos remarcó “la importancia de recuperar el pensamiento de Paulo Freire para enfrentar la ola conservadora que arrasa el mundo” y María Teresa Sirvent (de Argentina) definió la actual política pública como “un movimiento de política científica anticientífica”.

Ahora sí, nos metemos con las reflexiones más interesantes o más “radiales”, en términos de haber sido abordadas en varios espacios desde diferentes lugares, indicando que son cuestiones centrales del debate actual. La palabra más repetida a lo largo del Congreso Iberoamericano de Pedagogía no fue “Educación”, ni fue “aprendizajes”, ni fue “docente”, ni fue “docencia”, ni fue (aunque sorprenda) “pedagogía”. La palabra más repetida fue: “innovación”. Desde este humilde espacio, que pretende semanalmente invitar a la problematización, nos alegramos de esto (ya que consideramos central la reflexión sobre las innovaciones pedagógicas y su impacto en los aprendizajes) aunque confirma que Congresos tan masivos y “generalistas” terminan sin profundizar los aspectos supuestamente prioritarios y cayendo en relatos de experiencias (más o menos) innovadoras e “investigaciones” (o, mejor dicho, reflexiones sin ningún rigor científico) sobre esas experiencias supuestamente innovadoras.

La idea es profundizar estas (y otras) cuestiones y contarles algunos ejemplos de lo discutido en el evento pero para eso habrá que esperar a la entrega de la semana que viene porque esta reseña…

CONTINUARA…

lunes, 13 de agosto de 2018

Un vínculo sólido que potencie individualidades y favorezca la autogestión del conocimiento. (Entrevista a Pablo Torres)



Al igual que en los años anteriores, este año seguiremos con la publicación de entrevistas realizadas a docentes y a estudiantes, como insumos para la reflexión sobre nuestras prácticas y sobre los aprendizajes. Las respuestas de docentes y estudiantes, sujetos directamente involucrados en las prácticas sobre las cuales nos proponemos reflexionar en este Blog resultan fundamentales para profundizar el grado de análisis. Claro que podemos estar de acuerdo o no, claro que podemos disentir con determinadas apreciaciones y reconocer en las respuestas (y en las preguntas) posicionamientos pedagógicos e ideológicos compartidos o no pero de cualquier manera, los relatos en primera persona son siempre insumos de gran valor para construir y (re)pensar nuestros propios posicionamientos. En este caso es un placer publicar la entrevista que gentilmente respondió Pablo Torres *.

En sus primeras reflexiones, Pablo ubica al docente en un rol diferente al de transmisor, invitándonos a “traspasar” los contenidos de la materia y a construir con l@s estudiantes un vínculo de respeto y confianza que facilite el proceso de aprendizaje y potencie sus individualidades.

  • Pablo, ¿Qué es para vos “ser docente”?
  • Para mi ser docente es ser un acompañante en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Es convertirme en un guía, más que un simple transmisor de contenidos. Poder romper la barrera virtual que existe entre docente y estudiante, generando confianza y una buena comunicación. Cada año que pasa estoy más convencido de que el rol docente tiene que traspasar los contenidos de la materia, para ayudar a los estudiantes a desarrollarse no sólo como futuros colegas, sino para desarrollar toda su potencialidad individual.

  • ¿Cuáles son tus objetivos/propósitos/expectativas de logros cuando comenzás una cursada?
  • Cada vez que empiezo una cursada, me pongo como objetivo personal lograr que los chicos se sientan cómodos en la clase, que sepan que pueden participar e interactuar conmigo sin ningún tipo de vergüenza o prejuicios. Intento acercarme a ellos para lograr un vínculo significativo, construido desde el respeto y la confianza. Utilizo mucho el diálogo libre para llegar a los contenidos, utilizar los conocimientos previos y construir nuevo conocimiento. Trato de remarcar la importancia de la lectura previa y la comprensión de los contenidos en lugar de la memorización. En todo momento intento demostrarles que pueden acercarse a plantear dudas, problemas personales y académicos, inquietudes. Creo firmemente que la construcción de un vínculo sólido con los estudiantes favorece el proceso de aprendizaje. La consigna es acercarse, y esto ayuda a lograr los objetivos principales, que incorporen los contenidos de la materia y que además logren aprobarla.

A la hora de pensar en las características que deberíamos tener l@s docentes, Pablo lo piensa como una mezcla que incluye no sólo conocimiento sino también habilidades comunicativas e interpersonales como la empatía, la honestidad o el sentido de justicia.

  • ¿Qué características creés que debería tener un docente para ser mejor como facilitador de los aprendizajes de l@s estudiantes?
  • Un docente necesita a mí entender una mezcla de características. Debe conocer muy bien la materia en estudio, debe poder relacionarla y vincularla a los intereses del estudiante y al campo profesional, debe tener capacidad y habilidades para comunicarla y explicarla de acuerdo a la necesidad del estudiante y debe contar con conocimiento de recursos didácticos y su correcta aplicación para apoyar todo el proceso. A esto se suma a mí entender a las habilidades interpersonales, capacidad de comunicación, empatía, sentido de justicia, honestidad y buen criterio.

Cerrando la entrevista, Pablo reflexiona sobre la posibilidad de plantear actividades que den tiempo a la reflexión y se resuelvan “en diferido”, que despierten la curiosidad y el interés de l@s estudiantes y que fomenten la autogestión del conocimiento.

  • Si tuvieras que hacer una propuesta de cambio concreto que pudiera aumentar el compromiso, la motivación y la participación tuya y de tus compañer@s, ¿qué propondrías y por qué?
  • Creo que hay que comenzar a traspasar el espacio de la clase formal, proponer actividades que requieran aplicar los conocimientos que se pretenden transmitir pero que se resuelvan en diferido, para darles tiempo de reflexión y tratar de favorecer la apropiación real de esos contenidos. Para eso es necesario el diseño de actividades interesantes, relevantes para la profesión y que despierten la curiosidad y la necesidad de investigar por sí mismos. Es necesario implementar mecanismos para fomentar y evaluar la autogestión del conocimiento.

  • ¿Cuáles son y cuáles “deberían ser”, en tu opinión, los objetivos de la Educación?
  • Los objetivos de la educación deberían ser la formación de ciudadanos críticos, reflexivos, capaces de operar sobre la realidad y transformarla, que tengan criterio profesional, pero a su vez sensibilidad social.

* Pablo Torres (@ptorres3500) es docente, investigador y docente tutor en la Universidad de Buenos Aires. Es Veterinario y Especialista en Docencia Universitaria. Se desempeña como docente en Física Biológica, en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA. En investigación, se dedica a la Reproducción Animal con énfasis en análisis espermático.