lunes, 27 de marzo de 2017

Estrategias lúdicas en la Universidad... ¿lo qué? (Segunda Parte) Por Elsie Aubert *

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 27 de Agosto de 2013:


En el ámbito docente, especialmente en el nivel universitario, se ha transferido conocimiento de manera teórico práctica, considerando la práctica como el equilibrio o complemento necesario para la adquisición de los aprendizajes. En este sentido, me permito proponerles dar un pasito más incluyendo un aspecto muchas veces dejado de lado: la vivencia.

Ya sean clases enteramente presenciales o virtuales, o una articulación de ambas, la diversidad de personas que asisten a las aulas requiere que pongamos en valor algunas estrategias lúdicas enriquecedoras donde el cursante se sienta protagonista y desafíe su “estar en el mundo”.

¿Por qué? Porque los aprendizajes propuestos desde una Pedagogía Lúdica que implica un proceso inverso (vivencia, reflexión, sistematización de contenidos) al paradigma de la Pedagogía tradicional con la que muchos de nosotros transitamos las escuelas, aportan el lugar de protagonismo necesario, un lugar en el que hay que hacerse cargo de lo que pones en palabras y ser consecuente con los actos propios, un lugar de registro del Otro como persona, cargado de su propia subjetividad con el que seguramente debamos consensuar para poder compartir, un lugar donde la imaginación se hace presente para encontrar alternativas en favor de todos, un lugar donde el aprendizaje se torna menos complejo y más receptivo.

¿Por qué eludir el juego entonces? ¿Por qué para que algo sea académico tiene que ser solemne, aburrido y abstracto?

Actualmente, se está haciendo más visible el trabajo que desde hace años vienen haciendo personas muy comprometidas con “enseñar a jugar y redescubrir el juego” en niveles primarios, secundarios y desde espacios de Formación Docente, proponiendo la ampliación del abanico de propuestas en las que se incluyen estrategias lúdicas. En el caso Universitario, estos espacios se dan en Carreras del tipo Humanísticas o en relación a Extensión Universitaria y los Programas que trabajan en barrios o escuelas. También, se han empezado a incorporar en cursos virtuales, ejemplo de ello son los Cursos ofrecidos por el CITEP.

La tendencia sobre la que se investiga hoy, es Gaming o Gamification, que es nada más ni nada menos que la incorporación del Juego en los ámbitos laborales. Recuperar la propia matriz de aprendizaje lúdico para desdramatizar y encontrar diversas soluciones a un mismo conflicto, proyectar y expandirse. Para repensar lo obvio, es necesario preguntarnos acerca de nosotros mismos. La carga emocional que implican las estrategias lúdicas que utilizamos, coloca a las personas en un espacio transicional, de conexión con su creatividad y los enfrenta a sus propios saberes: este es el lugar de la resistencia. Nos resistimos a corrernos del espacio confortable que nos dio nuestra práctica probada durante tantos años y nos cuesta asumir el cambio.

La implementación de estrategias lúdicas, es enriquecedora en múltiples niveles. Dice Graciela Scheines (Licenciada en Letras y Dra. en Filosofía y Letras por la UBA. Investigadora. Escritora):“Las cárceles imponen sus normas. Jugar nos hace libres. Pero como sólo se juega desde el caos o el vacío, paradójicamente jugar es fundar un orden, levantar una tienda en la intemperie”. El juego, para la adquisición de aprendizajes puede estar presente como fondo, como forma y como contenido.Jugar reúne, implica comunidad, transforma en cada aparición espontánea o no, la vida de las personas, nos ayuda a tener una disponibilidad lúdica frente a los aspectos de la cotidianeidad más terribles. El juego provoca sinergia constructiva y crea puentes invisibles donde andamiar los aprendizajes.

No es necesario ser un animador de cumpleaños para preparar las clases de manera lúdica y creativa. Sí, exige de un compromiso, de actualizarse, de registrar la presencia de un Otro, de un pulso lúdico dispuesto a entrar en comunicación expresiva y, de poner el cuerpo (sí, en la virtualidad también se puede!).

Estrategias lúdicas en la Universidad, sacá el “Ser Jugante” que hay en vos!

*Elsa B Aubert (Elsie)(@ebaubert) es Licenciada en Educación y Ludoeducadora. Actriz y Narradora Oral. Se desempeña actualmente en la Dirección de Programas de la Asociación Civil IPA Argentina, por el Derecho del niño/a a Jugar. Es Docente Formadora del Instituto IPD C-217 de la misma Asociación en Juego, Lenguajes expresivos, Pedagogía Lúdica y Alfabetización Integral. También se desempeña como tutora virtualen los cursos CITEP. Es fotógrafa aficionada con proyectos particulares en desarrollo.

domingo, 26 de marzo de 2017

Estrategias lúdicas en la Universidad... ¿lo qué? (Primera Parte) Por Elsie Aubert *

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 20 de Agosto de 2013:


Decirles que el juego es la forma natural que tiene el niño/a de aprehender el mundo, construir su subjetividad y saber quién es, es una de las maneras de transmitir que Jugar es esencial para el desarrollo integral del Ser Humano, lo cual no es una novedad, ya que Juego y Arte son tan viejos como la historia del Hombre1.

¿Cómo es que a medida que crecemos, nuestras experiencias lúdicas se van cristalizando, escondiéndose en los laberintos que pueblan la memoria y vamos dejando que las responsabilidades de ser adultos nos quiten frescura? ¿Por qué hemos dejado tiempos y espacios lúdicos significativos atrás, no dándonos permisos para jugar, para recrear, para inventar y multiplicar el permiso en Otros? ¿Cuál es el motivo por el que desarrollamos nuestras profesiones con los sentidos dormidos dando paso a la receta, la repetición, la imposibilidad de vivir tiempo libre sin llenarlo de actividades dirigidas?

“El juego”, en general (sabemos que hay excepciones) es visto como el cuco de las prácticas docentes universitarias. Está ahí, pero nos aterroriza: lo banalizamos, desjerarquizamos; lo confundimos con algo poco serio, o que nos desautoriza... Nos parece que solo está bien para el jardín de infantes, nivel educativo en el que está permitido jugar, donde el juego es “el” lenguaje de comunicación.

El diseño curricular para este nivel, propone los campos de experiencia a partir de los cuales los docentes transferirán aprendizajes, estimula a las prácticas creativas que incluyen la implementación de los lenguajes expresivos tales como la expresión corporal, los juegos teatrales o la música. También instruye acerca del juego/los juegos/lenguajes expresivos, como potenciadores de vínculos sanos y desarrolladores de la subjetividad del niño/a colocando al docente en múltiples planos mediante la integración de todos los derechos del niño, de los cuales, el Derecho a Jugar tiene el mismo estatus que el de tener un nombre o una casa.

Ahora bien, una tensión existente desde hace muchos años es la fractura que se produce entre la salida del nivel inicial, el ingreso a la primaria y todo su trayecto en relación a la organización, los tiempos y los espacios que se le otorga al juego y los lenguajes expresivos una vez que el niño/a ha finalizado su etapa en preescolar. A partir de allí y aunque la currícula lo exprese “el Jugar x Jugar”, “los juegos” se van angostando en las propuestas hasta quedar reducidos a la motivación para aprender un contenido o los permisos en el recreo, dejando de lado la importancia vital de instalar rupturas felices donde la expresión singular de cada niño/a no quede encerrada solamente en “ser alumno”.

Así como no podemos pensar en un niño/a como una persona constituida por compartimentos estancos que son estimulados de manera diferenciada por cada una de las experiencias de contenidos a transferir, tampoco es posible prescindir del desarrollo humano, creativo y saludable del docente, como si docente y persona fueran cuestiones diferentes al momento de planificar o dar la clase.

Cuando revisamos nuestra propia práctica docente, nos preguntamos (¿nos preguntamos?) al ver las distintas producciones y proyectos realizados a través de los años, si estamos transfiriendo adecuadamente contenidos y, en el mejor de los casos, si la metodología que utilizamos es la propicia para la situación de enseñanza aprendizaje que estamos generando.

La pregunta, en general surge cuando hay un registro de la devolución del Otro en relación a nuestras propuestas y es ahí cuando aparece lo incómodo, aquello que nos muestra las zonas opacas de nuestras prácticas, sin ánimo de develarse, luego de años y años de utilizar los mismos recursos para las mismas actividades, porque es algo probado y “da resultado”.

Quizás podríamos seguir indagando y armando nuestros propios arboles de respuestas posibles ante cada interrogante, por ejemplo, si tal estrategia que utilizamos hace x cantidad de años nos da x resultado: ¿a qué estamos llamando resultado? ¿a la comprobación escrita u oral de un aprendizaje en situación de examen? ¿ese resultado tiene en cuenta el punto de partida de cada persona? ¿está estructurado en base a las expectativas para la materia? ¿Puedo hacer algo desde la propuesta para que ese resultado se transforme? ¿ES EL RESULTADO ESPERADO POR QUIEN?

Continuará (la semana que viene)…

* Elsa B Aubert (Elsie)(@ebaubert) es Licenciada en Educación y Ludoeducadora. Actriz y Narradora Oral. Se desempeña actualmente en la Dirección de Programas de la Asociación Civil IPA Argentina, por el Derecho del niño/a a Jugar. Es Docente Formadora del Instituto IPD C-217 de la misma Asociación en Juego, Lenguajes expresivos, Pedagogía Lúdica y Alfabetización Integral. También se desempeña como tutora virtual en los cursos CITEP. Es fotógrafa aficionada con proyectos particulares en desarrollo.

1 Diversidad de autores como Huizinga, Froebel, Montessori, Vigotsky o Bruner han inspirado a quienes son algunos de mis referentes en el tema hoy día: Francesco Tonucci, Patricia Sarlé, Chiqui Gonzalez, Raimundo Dinello, Beatriz Caba, Gabriela Luján ytodos los profesionales de IPA Argentina con los cuales compartimos una misión, ideas y proyectos.

sábado, 25 de marzo de 2017

Una relación entre humanos iguales en roles distintos. Entrevista a Florencia Ninet *

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 13 de Agosto de 2013:


Desde el inicio, Flor deja en claro que si bien cree en la idea de que “tod@s sabemos algo, tod@s ignoramos algo y tod@s aprendemos”, nosotr@s (l@s docentes) tenemos una responsabilidad para con los aprendizajes de nuestr@s estudiantes. Y para cumplir con nuestra tarea debemos tener, como dice Flor, una fuerte identificación con el rol social del docente.

·Flor, ¿Qué es, para vos, “ser docente”?
·Ser docente es ser un facilitador del aprendizaje. Todos aprendemos, todos enseñamos, todos todo, puede ser. Pero ser docente, reconocerse docente, significa que hay una profunda identificación con el rol, una identidad personal definida desde el rol social del docente. Alguna vez trabajé de maestra de inglés en escuelas públicas, pero no me consideraba docente de esa materia. Aunque mucho esfuerzo y compromiso le ponía a la tarea, era una ocupación, no mi identidad. Durante años di clases de apoyo escolar, hace un tiempo que dejé de hacerlo para colaborar en la coordinación del área del Programa del que soy parte actualmente, pero mi compromiso, la dedicación y mi identidad están definidas desde y por el trabajo en educación y desde ser un facilitador del aprendizaje (de los voluntarios, de los chicos, del equipo, de actores de la comunidad).

·Si tuvieras que hacer una propuesta de cambio concreto que pudiera aumentar el compromiso, la motivación y la participación de l@s estudiantes, ¿qué propondrías y por qué?
·Los docentes deberían tener el derecho de trabajar en dupla pedagógica. No hay nada más rico que la reflexión, la discusión, la contrastación y el trabajo en equipo. Y no hablo de un auxiliar que asista, ni de dos maestros que justo tengan el mismo grado, ni dos profesores que den la misma materia para distintas divisiones, ni dos profesores universitarios que estén en la misma cátedra solamente. Hablo de un único trabajo, con los mismos estudiantes, en el mismo momento. Hablo de ser dos, o más, y enriquecer las clases con doble cabeza pensándolas y poder prestar la atención individual que los estudiantes necesitan, de acuerdo a sus requerimientos. Y cuando estos docentes encuentren el disfrute de trabajar junto a un par, y encontrarse contenidos, protegidos, estimulados e interpelados, entonces sabrán que es más lo que se gana que lo que se pierde y el terreno para el trabajo interdisciplinario, entre distintas materias, entre distintas áreas y entre distintos espacios de la comunidad va a ser más tangible. Llegaría a ser una realidad y una necesidad, y no un proyecto, una intención.

Esta es la parte en que se supone que hacemos una introducción a la siguiente respuesta pero en este caso preferimos, simplemente, decir que ojalá esta reflexión de Flor (sobre la consideración del “otr@”) les cause a l@s lectores tanta alegría, tanta emoción y tanta identificación como nos causó a nosotr@s. Agregar cualquier opinión sería inútil. Pasen y lean.

·¿Qué características creés que debería tener un docente para ser mejor como facilitador de los aprendizajes de l@s estudiantes?
·Un docente debería sentir un profundo respeto por sus estudiantes, colegas y superiores, como personas integrales que son. La consideración del otro como persona con derechos, aciertos y errores, flaquezas y fortalezas, una personalidad y una biografía complejas y particulares, nos permite desarrollar la relación pedagógica con mucha más tolerancia y más predispuestos a trabajar en colaboración. Si la premisa primera es una relación entre humanos iguales en roles distintos, se mantiene el respeto total e integral por la otra parte de la dupla de trabajo, pero no se diluyen los roles que cumplen entre sí y todo lo que estos roles distintos y diferenciados implican (uno tiene algunos conocimientos y el otro los está aprendiendo; uno guía y el otro acompaña).

Flor relata un estrategia que utilizó en una escuela de Mataderos para ejemplificar el tipo de prácticas que le resultan mejores a la hora de facilitar los aprendizajes en sus estudiantes. Al final de la respuesta, reflexiona sobre el hecho de que había “una necesidad de comunicarse” y “un otro que necesitaba entenderlos”, esta idea de traducirse y contratraducirse sobre la que escribimos bastante en este Blog y seguiremos escribiendo, ya que constituye la parte fundacional de los principios que intentamos que guíen nuestra tarea docente.

·¿Cuáles de tus propias prácticas, herramientas o estrategias resultan más exitosas como instrumentos facilitadores de los aprendizajes de tus estudiantes?
·Una de las actividades que mejor me resultaron con los chicos a quienes enseñaba inglés en el sexto grado de una escuela de Mataderos (y que ya era la tercera vez que volvían a aprender de memoria los pronombres personales, los colores y algunos adjetivos) fue llevar a la realidad el tradicional ejercicio de escribir una carta a un amigo imaginario. Los estudiantes le escribieron a estudiantes en una escuela en Australia que aprendían español como segundo idioma. Sacaron fotos de la escuela, filmaron videos, recopilaron temas musicales que ellos escuchaban, y recibieron lo mismo de parte de los estudiantes australianos. El trabajo más tradicional de escribir la carta con una fórmula predeterminada por un libro de texto, se transformó en buscar creativamente la forma de decir otras cosas, con ese modelo preestablecido; se corrigieron entre ellos; investigaron palabras y expresiones locales; se enfrentaron con el desafío de la traducción de las letras de las canciones y de lo que ellos querían comunicar. Fue el contacto físico, directo, carnal, con el papel, el diccionario, la necesidad de comunicarse y otro que necesitaba entenderlos, ya no un docente que necesitaba evaluarlos.

·Si tuvieras que recomendarle a otr@s docentes un libro, una canción o una película que considerás “relevante” para mejorar nuestra práctica docente, ¿qué libro, canción o película nos recomendarías y por qué?
·¡Foucault! Siempre Foucault. Muchos se habrán topado con “Vigilar y Castigar” (también esencial para un docente y para cuestionarnos cómo y por qué nuestro sistema escolar es como es y por qué la relación docente-estudiante también está cargada de tanta tensión y lucha de poder, disfrazada de defensa de los derechos de cada rol), pero creo que un ensayo algo más breve como es “Las palabras y las cosas: una arqueología de las ciencias humanas”, nos acerca a complejizar el discurso dominante en las ciencias y los cambios en lo pedagógico –como en todas las ciencias. Comprender el por qué y para qué de los cambios nos permite ser más permeables a estos. Los docentes necesitamos actualizarnos, adaptarnos, improvisar, crear. Cada estudiante es un la posibilidad de transformarnos y evolucionar.

En la última respuesta, Flor nos recuerda que nuestra tarea tiene que ver con la Vida, con la felicidad y con la libertad pero que esta tarea la desarrollamos dentro de un sistema (una “Matrix”) que debemos transformar y destruir “desde adentro” y entre tod@s.

·Flor, ¿Cuáles son y cuáles “deberían ser”, en tu opinión, los objetivos de la Educación?
·Adquirir las herramientas técnicas, conceptuales, emocionales y sociales que permitan a cada individuo desarrollarse como ser humano pleno junto a otros seres humanos. Claro que la educación formal, informal, intrafamiliar y autónoma tienen distintos alcances, reglas y responsabilidades para proveer estas herramientas. Todo esto es para buscar la plena felicidad y libertad del ser humano. Lo que no se alcanza salvo que este sistema sea destruido y reconstruido, reformado o transformado… Como sea que se llegue, pero un sistema diferente. Primero tenemos que estar todos dentro y bien afianzados, y siendo dueños del sistema, hacer de él lo que queremos que sea. La Educación, ahora, también es la forma de ingresar y sostenerte dentro del sistema, para adueñarte y luego cambiarlo.

* Florencia Ninet es estudiante de Ciencias de la Educación en la Universidad de Buenos Aires. Hace 11 años que se dedica al área de educación no formal, apoyo escolar en comunidades vulnerables y realiza proyectos de articulación con lo educativo en el área de Salud Mental Comunitaria. Actualmente es Coordinadora del Equipo de Apoyo Escolar y Acompañamiento Educativo del Programa Integral de Acción Comunitaria en Barrios Vulnerables (https://www.facebook.com/ApoyoEscolaryAcompanamientoEducativo?ref=hl) y Coordinadora del Sistema de Tutorías Universitarios por más Universitarios para estudiantes de nivel secundario y la promoción de estudios superiores; ambos programas son parte de la Secretaría de Extensión de la Universidad de Buenos Aires.


viernes, 24 de marzo de 2017

Sin conflicto no hay Educación.

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 6 de Agosto de 2013:


En estas épocas donde nos inundan spots (que en inglés significa, entre otras cosas, “manchas”) que nos invitan a la unión, al diálogo vacío, a dejar de lado las diferencias, a no pelear, a no elegir, a no confrontar, a evitar conflictos, este texto viene a reivindicar la idea de “conflicto”.

Pero dado que se trata de un Blog que pretende invitar a la reflexión sobre aprendizajes y Educación, vamos a (intentar) encuadrar y contextualizar un poco esta idea.

Sería (más) fácil enfocar esta propuesta de reflexión en el ya famoso “conflicto cognitivo” como disparador para los aprendizajes significativos pero pretendemos ir un poco más alá. Además, mucho se ha dicho y escrito ya sobre esta “técnica” basada fundamentalmente en enfrentar a l@s estudiantes (siempre “equivocados”, siempre subestimados, siempre “incompletos”) y sus saberes previos (siempre errados, siempre perfectibles, siempre desestimados) con una situación (problemática o no) de la Vida cotidiana o de la realidad (como si pudiera generalizarse tal idea). Generalmente esas situaciones problemáticas no pueden resolverse ni explicarse con esos saberes previos (subestimados como “conocimiento “vulgar”) y sí podrán resolverse o explicarse con los saberes nuevos (sobreestimados como “conocimientos científicos”) que el docente, como un superhéroe de película norteamericana al rescate, pondrá delante del estudiante, que no podrá sino aceptarlos (y desestimar sus “saberes previos”) por la obviedad (para l@s docentes) de la capacidad de estos nuevos conocimientos para resolver el “conflicto cognitivo”.

Decíamos que la idea de este texto era (y todavía sigue siendo) reivindicar el conflicto de una manera más profunda. Se trata de reivindicar el conflicto no ya como posible disparador para determinados aprendizajes disciplinares sino como elemento constituyente y sustancial del acto educativo, sobre el cual no podemos dejar de reflexionar.

Sin conflicto no hay Educación.

Tratemos de clarificar (o de oscurecer) un poco esta idea. La Educación es en sí mismo un acto de amor, en el que una generación (un docente, una madre, un hombre) le enseña (utilizado acá como estricto sinónimo de “le muestra”) a otra generación (a un estudiante, a un hijo, a otro hombre) “algo” de “su cultura” porque cree que puede servirle de algo o serle útil de alguna manera. Pero, inmediatamente, aparece el conflicto porque “ese otro” puede no estar interesado en “ese algo”, puede no considerarlo valioso o puede pensar (e imaginar) para “ese algo” -enseñado o mostrado- otros usos posibles y ahí está el conflicto. Y está muy bien que el conflicto esté ahí porque sino sería imposible que el hecho educativo, que ocurre entre un hombre, un algo (en común) y otro hombre, sea genuino, honesto, amoroso, vincular y, realmente, significativo.

Este texto es una reivindicación del conflicto. Es una reivindicación del conflicto desde (y en) el campo educativo, aunque podría (y tal vez debería) hacerse extensivo a todos los demás (des)órdenes de la Vida.

Carlos Skliar dice que “educar significa dar una batalla incruenta (sin enemigos) entre tiempos”. En ese sentido, este texto pretende ser una invitación a recuperar (y valorar) la idea de conflicto como lucha, como ruptura, como desencadenante (sí, “des-encadenante”) de las transformaciones más profundas como aquellas que, a veces, ocurren cuando un hombre le enseña (le muestra) algo a otro, dándole la libertad de aprenderlo o no y de hacer con ese algo lo que considere mejor para su propia (trans)formación.

jueves, 23 de marzo de 2017

“No todo voluntariado es extensión”. Por Soledad La Fico Guzzo *

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 30 de Julio de 2013:


Muchas veces utilizados como sinónimos, los conceptos “voluntariado” y “extensión” tienen raíces e implicancias diferentes.



El voluntariado es una actividad que se realiza individual o colectivamente y que busca dar respuesta a una problemática social determinada. La idea de “voluntad” remite a un impulso de hacer algo en beneficio de alguien necesitado de ayuda. El voluntario se define como un sujeto altruista, que no busca obtener beneficio alguno a través de su práctica, a quien sólo le interesa hacer buenas acciones y para ello se involucra en grupos u organizaciones que se dedican a atender una multiplicidad de necesidades. De algún modo, el voluntariado está mucho más cerca de las acciones donde prima el componente solidaridad que la extensión universitaria. El voluntario busca sentirse útil, destina tiempo y energías en pos del bienestar de la comunidad con la que interactúa.

Tradicionalmente las iglesias han sido espacios que nuclearon voluntarios. En las últimas décadas, también las organizaciones de la sociedad civil brindaron estos espacios de contención de las inquietudes voluntariosas de miles de personas de todas las edades.

La extensión universitaria comparte muchas de estas características con el voluntariado pero además agrega dos componentes que marcan la diferencia. El primero es que al hacer extensión universitaria, el extensionista aprende mientras hace. La extensión universitaria implica poner en juego los saberes adquiridos en las aulas y hacerlos dialogar con los problemas concretos de la comunidad, en la búsqueda de ofrecer respuestas adecuadas, contextualizadas y pertinentes. En ese diálogo, no sólo la comunidad se beneficia, sino que también la universidad aprende.

El segundo componente que marca una diferencia entre el voluntariado y la extensión universitaria es el sentido de la responsabilidad. No quiero decir que alguien que hace voluntariado no asuma con responsabilidad y compromiso aquello que hace. La diferencia está en que la responsabilidad del voluntario es de carácter moral por decirlo de algún modo, mientras que hacer extensión supone asumir una responsabilidad que es a la vez institucional y ciudadana.

Hay una frase que escribió Risieri Frondizi, hermano del ex presidente, que fue rector de la Universidad de Buenos Aires entre 1957 y 1962 (la “época dorada” de la Universidad), que dice, refiriéndose a los universitarios: “la función social exige que esos profesionales sean lo que el país requiere. Una Universidad puede formar profesionales excelentes aunque socialmente inútiles.

Me sigue sorprendiendo la vigencia de esta frase. Y cada vez que la leo vuelvo a preguntarme por las funciones de la Universidad. ¿Podemos los universitarios mantenernos al margen de lo que les sucede a nuestros compatriotas? ¿Puede la Universidad darle la espalda a los problemas del país, manteniéndose aislada en sus claustros, ajena a las necesidades de toda una sociedad que contribuye económicamente para su sostenimiento?

Se hace voluntariado cuando un grupo de jóvenes colabora en un merendero, o cuando una organización construye viviendas populares para familias sin techo. En este tipo de actividades, se ofrece una enorme ayuda a personas que lo necesitan y se actúa de manera solidaria. Sin embargo, lo único que aprenden los voluntarios es a servir la leche o clavar machimbre. Por el contrario, acciones como las desarrolladas por el Programa Integral de Acción Comunitaria en Barrios Vulnerables, resultan actividades que claramente se definen como de extensión universitaria, en tanto dan lugar a aprendizajes por parte de los estudiantes y profesores involucrados y se proponen dejar capacidades instaladas en los barrios en los que se inserta.

Puede hacerse voluntariado desde la Universidad. Pero si hace sólo eso, está desperdiciando el enorme potencial transformador que la diferencia de otras organizaciones sociales. La Universidad pública está llamada a hacer extensión: posee los saberes, la técnica, la experticia, los recursos humanos y el respaldo institucional. Si no lo hace, priva a la sociedad de esos valiosos elementos, y a la vez priva a sus estudiantes y profesores de aprendizajes altamente significativos, y de ser parte de importantes transformaciones sociales y culturales.


Soledad La Fico Guzzo (https://www.facebook.com/soledad.laficoguzzo) forma parte de los equipos de coordinación del proyecto de Apoyo Escolar y Acompañamiento Educativo (https://www.facebook.com/ApoyoEscolaryAcompanamientoEducativo?ref=hl) del Programa Integral de Acción Comunitaria en Barrios Vulnerables y del Sistema de Tutorías “Universitarios Por Más Universitarios”, ambos dependientes de la Secretaría de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil de la UBA. Es Técnica en Minoridad y Familia por la UNLZ y estudiante avanzada de la Licenciatura en Ciencias de la Educación (FFyL, UBA).

miércoles, 22 de marzo de 2017

Pasión y convicción para motivar. Entrevista a Lucía Toledo *

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 23 de Julio de 2013:


En su primera reflexión, Lu, arranca con palabras de una gran significación como “responsabilidad”, “paciencia”, “dedicación” y, fundamentalmente, con algo sin lo cual todo lo demás se relativiza mucho: la“pasión”. También propone volver a pensar(nos) desde las experiencias, recuperando el valor de lo vivencial (las experiencias de docentes y estudiantes) como disparador para los nuevos aprendizajes.

  • Lu, ¿Qué es para vos “ser docente”?
  • Ser docente conlleva una gran responsabilidad para mí, y sobre todo paciencia y dedicación. Es una persona que te transmite sus conocimientos y te enseña día a día algo nuevo, tanto en lo que respecta a la materia que da como sus experiencias como persona. De cierta manera te transmite su pasión (en caso de que la tenga) por eso que enseña.

A la hora de pensar en las características que hacen a los docentes “facilitadores” de aprendizajes significativos, Lucía prioriza la disposición, el ser accesible y la convicción, como motores para motivar a l@s estudiantes a tener “ganas de aprender más y más”.

  • ¿Qué características creés que debería tener un docente para ser mejor como facilitador de los aprendizajes de l@s estudiantes?
  • Un docente debería estar a disposición de los alumnos, explicarles cuantas veces sea necesario hasta que entienda, ser accesible a cambios de fechas de entrega de trabajos o evaluaciones. Sobre todas las cosas me parece importantísimo que tenga convicción por lo que hace y que pueda transmitirnos esa convicción que hace que a uno le den ganas de aprender más y más de su materia.

  • Si tuvieras que recomendarle a l@s docentes un libro, una canción o una película que considerás “relevante” para mejorar la práctica docente, ¿qué libro, canción o película nos recomendarías y por qué?
  • Una película que recomendaría es "El corista". Muestra muchos distintos tipos de docentes en un internado en Francia y cómo cada uno tiene distintas maneras de enseñar y sobre todo el trato que tienen con los chicos. Me parece interesante para pensar un poco sobre la convicción que puede tener una persona por algo a tal punto de cambiarle la vida a unos alumnos y no sólo motivarlos para que aprendan su materia sino también para que sean mejores personas.

Para terminar, le pedimos a Lu que relate un episodio significativo de su experiencia como estudiante en relación a algún docente o a alguna práctica docente en particular y, no por casualidad, eligió un hecho que vuelve sobre la actitud del docente y la relevancia que ésta tiene en la conformación y en la (trans)formación de nuestr@s estudiantes. En varios textos anteriores profundizamos la idea de la construcción del vínculo docente/estudiante y Lucía vuelve sobre esto para recordarnos que, en definitiva, la posición (y la actitud) que tomamos nosotr@s, como docentes, presupone un lugar que le damos al estudiante, como otr@, y esa presuposición y ese posicionamiento nunca es neutral.


  • En tercer año estábamos en la primera clase de informática del año. El docente nos tomó una evaluación escrita (raro para una materia donde se usa la computadora) para ver qué nos acordábamos del año pasado. Muchos hacían preguntas repetitivas a veces acerca de algún ejercicio, lo cual al profesor no le gustaba. En medio de estar pensando qué iba a escribir en un ejercicio dije pensando en voz alta "no sé que poner". El docente comenzó a gritarme y tratarme de mala manera diciendo que estaba cansado de que siempre preguntara cosas. No me esperaba eso y la verdad que el mal trato que recibí me dejó muy mal y me angustió tanto que contuve las lagrimas para que no me dijera nada más. No sólo me daba bronca que me haya "culpado" por algo que no hice, sino que no tenía ninguna razón para hablarme y tratarme así. Elegí contar este episodio porque hay muchos docentes que no le ponen dedicación a su materia y no tienen paciencia para chicos de secundaria en este caso. Creo que muchos se sienten superiores en cuanto a poder tratarnos y hablarnos como quieren.

* Lucía Toledo es estudiante de la Escuela Agropecuaria de la UBA y se encuentra en cuarto año de la secundaria. Desde chica que quiere estudiar Veterinaria y tiene pensado estudiar en un futuro esa carrera en laUBA.

martes, 21 de marzo de 2017

Un vínculo dialógico para facilitar los aprendizajes. Entrevista a Claudio Folco *

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 16 de Julio de 2013:


Desde el inicio de la entrevista, Claudio toma una posición que compartimos respecto del rol docente, ubicando en un lugar central de nuestra tarea a la comunicación que entablamos con nuestr@s estudiantes, poniendo de manifiesto la relevancia del ambiente que generamos y del vínculo que construimos con l@s estudiantes.



·Claudio, ¿Qué es, para vos, “ser docente” y cuáles son tus objetivos cuando comenzás una cursada?
·Considero que ser docente es mucho más que enseñar, también es aprender en cada clase y con cada grupo de alumnos. Es crear un ambiente que facilite el aprendizaje, no sólo de contenidos específicos de la materia sino también de valores para la vida como lo son el respeto (tanto del alumno al docente como del docente al alumno), el compromiso, la amistad, la solidaridad, etc. Mi principal objetivo al iniciar una cursada es lograr una buena comunicación con los alumnos ya que por este medio se interactúa mejor con ellos, hay un intercambio de ideas, de pensamientos y conocimientos.

·¿Cuáles de tus propias prácticas, herramientas o estrategias resultan más exitosas como instrumentos facilitadores de los aprendizajes de tus estudiantes?
·Una herramienta fundamental es el diálogo, a los chicos les gusta también ser escuchados y que sus opiniones sean tenidas en cuenta, fomentando el refuerzo positivo. En mi experiencia, una buena estrategia es crear una atmósfera cálida dónde el alumno se sienta cómodo para participar. En muchas oportunidades es interesante trabajar con ejemplos de la vida cotidiana, mucho más rico si estos son significativos para ellos, algo que utilizo mucho es ejemplificar con el deporte.

A la hora de (re)pensar las características que nos hacen mejores facilitadores de los aprendizajes, Claudio prioriza cuestiones centrales de nuestra tarea como la planificación (flexible), la evaluación (constante) de nuestra propia práctica, y algo que consideramos de una importancia enorme: la individualidad de nuestr@s estudiantes.

·¿Qué características creés que debería tener un docente para ser mejor como facilitador de los aprendizajes de l@s estudiantes?
·Las características que debe tener un docente son entre otras dominar los contenidos, planificarlos, pero a la vez ser flexible. Se deben establecer metas, evaluando procesos teniendo en cuenta el contexto. También debe fomentar el logro de aprendizajes significativos y transferibles. Debe transmitir experiencias de aprendizaje generando análisis reflexivos. Un buen docente debe entender las diferencias individuales. Una de las características más importantes para mí es fomentar actitudes positivas y valores para la vida.

La reflexión sobre la tarea docente lleva inevitablemente a la implementación de mejoras. En este sentido, Claudio piensa en dos ejes bien interesantes: la implementación de las TICs como eje de la acción formativa y el compromiso de l@s docentes con las Instituciones Educativas. Este último punto es interesante para seguir reflexionando ya que es una característica de much@s docentes de la Escuela Media el hecho de trabajar en varias escuelas (y “correr” de una a otra) y es algo sobre lo que debemos trabajar para lograr ese compromiso indispensable para la construcción de espacios de aprendizaje y (trans)formación individual y colectiva.

·Si tuvieras que hacer una propuesta de cambio concreto que pudiera aumentar el compromiso, la motivación y la participación de l@s estudiantes, ¿qué propondrías y por qué?
·Una propuesta concreta, que ya está en marcha, es el uso de las TICs como eje de la acción formativa por su triple acción como instrumento facilitador de procesos de aprendizaje: fuente de información, recurso didáctico y canal de comunicación entre docentes y alumnos y entre alumnos también. Por otro lado considero fundamental que exista un fuerte compromiso entre el docente y la institución, sin embargo, en la mayoría de los casos esto no es posible debido a que los docentes debemos trabajar en varios colegios.

·Si tuvieras que recomendarle a otr@s docentes un libro, una canción o una película que considerás “relevante” para mejorar nuestra práctica docente, ¿qué libro, canción o película nos recomendarías y por qué?
·Un libro que me marcó fue “Shunko”, de Jorge Ábalos. Muchos docentes seguro lo han leído porque forma parte de la literatura clásica argentina. Es interesante porque relaciona muchos conceptos, como la discriminación y la democracia en el proceso educativo. Tanto el maestro como el alumno se enseñan mutuamente aprendiendo uno del otro.

Para terminar, Claudio vuelve sobre un aspecto muy trabajado en este Blog, que seguiremos trabajando y (re)pensando: la construcción de un vínculo a partir del cual se construyan aprendizajes significativos. Ese vínculo tienen que ver con la construcción de un otr@ (un otr@ docente y un otr@ estudiante) y Claudio tienen claro que el primer paso para esa construcción es darles la palabra a l@s estudiantes y escucharlos.

·Claudio, ¿Cuáles son y cuáles “deberían ser”, en tu opinión, los objetivos de la Educación?
·Los objetivos de la educación son transmitir conocimientos y valores éticos, estimulando la estructuración del pensamiento y la integración social y con el medio. Deberían incorporarse procesos de vinculación más efectivos con los alumnos, escucharlos para saber cómo piensan, cuáles son sus formas de ver el mundo y así poder lograr aprendizajes realmente significativos.

* Juan Claudio Folco es docente, Profesor en Geografía recibido del profesorado Dr. J. V. González. Es Especialista en Espacios y Sociedades del continente Asiático. Se desempeña como docente en la Escuela de Educación Técnico Profesional de nivel medio en Producción Agropecuaria y Agroalimentaria (UBA) y en el Instituto Moruli. Tiene dos hijos. Es fanático del fútbol y ama profundamente a su país.

lunes, 20 de marzo de 2017

Primer Congreso Internacional de Educación: entre la dimensión ético-ideológica de la docencia y la manera de construir al otro (Segunda Parte)

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 9 de Julio de 2013:


Como les contamos la semana pasada, la palabra más repetida a lo largo del Congreso no fue “Educación”, ni fue “aprendizajes”, ni fue “docente”, ni fue “docencia”. La palabra más repetida fue: “otro”. Como adelantamos en la entrega anterior, nos alegramos profundamente de este hecho para nada menor, ya que consideramos que todo lo que hace a nuestra práctica docente y, por ende, a los aprendizajes de nuestr@s estudiantes está determinado por una cierta manera de construir al otro y de darle al otro “un lugar”.

Dos ideas aparecieron, abordadas desde diferentes lugares, a lo largo de varias actividades, indicando que son cuestiones centrales del debate actual:la dimensión ético-ideológica de la tarea docente y la construcción del otro en tanto otro.

Respecto a la variable ético-ideológica de la labor docente, el Dr. Carlos Cullen nos invitó a pensarla como una variable a mitad de camino entre el acontecimiento (aquello que acontece como nuevo, que rompe y hiere -desde su “ser diferente”- con la idea de seguir siendo igual) y la hospitalidad (como la acogida intencionada a una alteridad que interpela nuestra condición de vulnerabilidad; como aceptación del otro en cuanto otro) y no como una supuesta “ética profesional” (defensa contra la “mala praxis”). Una dimensión ético-ideológica de la docencia entendida no ya como una forma de “prudencia pedagógica” sino como una práctica profundamente ético-política.

A la hora de pensar la cuestión de la construcción de la otredad, se mezclaron cuestiones como el debate entre “igualdad”,“diferencia”, “singularidad”, “homogeneidad”y “diversidad” con otras más filosóficas que van desdelos Foucoultinaos “cuidado de sí” y “cuidado del otro” hasta el tipo de vínculo antropológico que se construye entre los diferentes actores del hecho educativo.

Ambas reflexiones se entrecruzan en la idea de la hospitalidad como interpelación ética y como aceptación de otro en cuanto otro, sin reducirlo a la totalidad de nuestra mismidad y sin dominarlo pero, al mismo tiempo, esa ética docente aparece como un saber estar siempre abiertos a la interpelación ética del otro en cuanto otro, con el cuidado de sí (y cuidado del otro) y con hospitalidad frente al acontecimiento.

En relación con estas cuestiones también quedaron flotando en el aire otras dos reflexiones interesantes: la responsabilidad indelegable de l@s docentes y la dimensión más “humana” de nuestra tarea. En este sentido, Alejandro Santader dijo que “debemos preocuparnos por el mundo que le vamos a dejar a nuestros chicos pero también por los chicos que le vamos a dejar a nuestro mundo” y Carlos Skliar planteó la necesidad de “devolver la Educación a la Patria de los afectos”, en la que fue sin dudad una de las mejores (y más motivadoras) presentaciones del evento.

Desde este Blog celebramos y celebraremos la reflexión sobre la práctica docente, sobre los aprendizajes y sobre la Educación y alentamos a docentes de todos los niveles educativos a que participen de todos los espacios de vínculo y comunicación posible. Estamos convencid@s del valor de este tipo de encuentros en los que podemos compartir experiencias, ideas y reflexiones, y enriquecer nuestros pensamientos (y nuestras acciones) con los aportes de colegas de diferentes lugares y variadas trayectorias. Sin embargo, y como reflexión última pero no final (de este texto), estamos igual de convencid@s del valor que también tiene la reflexión de cada docente en su práctica diaria, de cada equipo docente y de cada institución, puertas adentro, que sin necesidad de viajar cientos de kilómetros ni de participar de eventos de estas características será la base para fundamentar los cambios que nos conduzcan a una Educación más equitativa, a una práctica docente más innovadora que esté a la altura de los tiempos que nos tocan y a ser verdader@s facilitadores de aprendizajes cada vez más significativos en estudiantes cada vez más autónomos.

domingo, 19 de marzo de 2017

Primer Congreso Internacional de Educación: entre la dimensión ético-ideológica de la docencia y la manera de construir al otro (Primera Parte)

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 2 de Julio de 2013:


Los días 20, 21 y 22 de Junio se llevó a cabo en la ciudad de San Juan el Primer Congreso Internacional (Segundo Congreso Nacional) de Educación “Estrategias frente al Cambio”, con los auspicios (entre otros) del Ministerio de Educación de la Nación, la Secretaría de Cultura de la Nación, la Organización de Estados Iberoamericanos, la UNESCO, diversas Universidades Nacionales e internacionales y las embajadas y consulados de diferentes países en Argentina. Con la presencia de más de 13000 docentes acreditad@s, se trata del encuentro sobre Educación más grande de América Latina y del único que abarca todos los niveles educativos (desde el nivel inicial hasta el superior) y casi todos los enfoques de análisis sobre la Educación (desde la educación informal hasta la educación especial).

A priori la idea del Congreso, las actividades propuestas y la presentación de conferencistas de la talla de Carlos Skliar, Inés Dussel, Carlos Cullen, Ruth Harf o Emilio Tenti Fanfani, nos permitían imaginar un escenario fértil para la (trans)formación individual y colectiva, sobre la que tanto insistimos desde este (intento de) espacio de comunicación.

El objetivo de esta entrada (en dos partes para que no sea tan larga) es contarles algunas ideas (por supuesto sesgadas y recortadas según nuestros intereses, nuestra trayectoria y nuestros posicionamientos) sobre las que se reflexionó en (por razones obvias) sólo algunas de las muchas actividades (conferencias, mesas debate, ponencias, posters, talleres, etc…) que ocurrían simultáneamente en siete espacios (entre el Estadio Aldo Cantoni, el Centro de Convenciones y el Auditorio Juan Victoria) durante casi doce horas cada día.

Claro que no todas son rozas y la organización dejó mucho que desear, desde las dificultades con las inscripciones virtuales y los pagos, hasta los atrasos desmedidos en los tiempos de las presentaciones (“irresponsabilidad” compartida con algún@s oradores), pasando por los cambios de último momento en el programa o por la imposibilidad de acreditarse en el momento y lugar indicado por “no haber llegado a tiempo las tarjetas con los códigos de barra”. La “desorganización” del Congreso (vergüenza tanto para“locales” como para invitad@s extranjer@s) estuvo a cargo del autodenominado “Grupo Congreso”, que demostró una total incapacidad para coordinar un evento internacional de estas características. Son entendibles las complicaciones que representa organizar un evento de tal magnitud pero, sin exagerar, el descontento general (y justificado) fue demasiado.

Respecto a las presentaciones lo primero que aparece como reflexión es la alegría de saber que hay mucha gente haciendo muchas cosas. Por supuesto, algunas mejores y otras peores, algunas con mayor rigor científico y otras con menor rigor científico, algunas planteadas desde posicionamientos que un@ comparte más y otras planteadas desde posicionamientos que un@ comparte menos. Pero es grato saber que son much@s l@s docentes (por supuesto no tod@s los asistentes al Congreso ni mucho menos) que están reflexionando e investigando sobre su prácticas.

También es interesante romper un poco con esa lógica de docentes que nos juntamos en Congresos de Educación a reflexionar sobre “lo mal que está la Educación”. En la mayoría de los Congresos de las demás disciplinas se juntan para mostrar sus éxitos y sus logros y ni se les ocurriría presentar todas las experiencias que no resultaron como esperaban. Si bien tenemos nuestros reparos sobre el hecho de pensar en la Educación como la causa y la solución (vaya paradoja) de todos los problemas de la sociedad y a pesar de ver con buenos ojos nuestra “clásica autocrítica docente”, celebramos que en estos encuentros también nos hagamos lugar para compartir aquello que sí nos está funcionando para cumplir con determinados objetivos o para reflexionar sobre los supuestos que subyacen a nuestras prácticas.

La segunda reflexión es que muchas de las “innovaciones” e investigaciones presentadas en el Congreso atrasan 15 o 20 años, probablemente porque la falta de actualización y formación docente constante haga que much@s docentes bien-intencionad@s estén intentando “descubrir la rueda”, por no haber leído la bibliografía actual sobre las ventajas y desventajas de las ruedas.

Ahora sí, nos metemos con las reflexiones más interesantes o más “radiales”, en términos de haber sido abordadas en varios espacios desde diferentes lugares, indicando que son cuestiones centrales del debate actual. La palabra más repetida a lo largo del Congreso no fue “Educación”, ni fue “aprendizajes”, ni fue “docente”, ni fue “docencia”. La palabra más repetida fue: “otro”. Desde este humilde espacio, que pretende semanalmente invitar a la reflexión, nos alegramos profundamente de este hecho para nada menor, ya que consideramos que todo lo que hace a nuestra práctica docente y, por ende, a los aprendizajes de nuestr@s estudiantes está determinado por una cierta manera de construir al otro y de darle al otro “un lugar”. En este sentido, fueron muchos los momentos de las reflexiones en que sentíamos estar en un Congreso de “Antropología Educativa”, por llamarla de alguna manera.

La idea es profundizar estas (y otras) cuestiones y contarles algunos ejemplos de lo discutido en el evento pero para eso (y por una cuestión de "espacio-tiempo") habrá que esperar a la entrega de la semana que viene…

CONTINUARA…