martes, 17 de octubre de 2017

¿Cómo aprende Magui? Curiosidad, motivación y esfuerzo para aprender en diálogo con Otros.



Desde 2014 el Blog viene publicando textos que reflexionen sobre “cómo aprendemos”. Como dijimos en varias entradas anteriores pareciera ser que much@s docentes creemos (con las mejores intenciones) que debemos ser facilitadores de los aprendizajes y obramos o creemos que obramos (en consecuencia) con el objetivo de que nuestr@s estudiantes aprendan.

Sin embargo, no tenemos muy en claro “cómo se aprende”, qué hacen nuestr@s estudiantes para aprender, cómo hacen nuestr@s estudiantes para aprender los contenidos (disciplinares, actitudinales y de procedimientos) de nuestras materias.

Es por eso que nos proponemos darle una vuelta de tuerca a esta reflexión a partir de relatos, en primera persona, que den cuenta de cómo aprendemos o cómo aprenden l@s estudiantes, con el objetivo de ser mejores facilitadores de esos aprendizajes (cada vez más significativos) en nuestr@as estudiantes, cada vez más autónomos. En este caso la reflexión es a partir del relato que gentilmente escribió Magalí Farías *.


Cuando Magui reflexiona sobre cómo aprende contenidos académicos empieza por diferenciar tipos de contenidos, tipos de materias, tipos de aprendizaje: “en principio considero que cada materia tiene su forma de estudiarse y que no todos consideran útil la misma estrategia. Me resulta práctico para las materias que tienen mucho contenido para memorizar armar pequeños cuadros sinópticos con pocas letras (prescindiendo de las palabras) de manera tal que quedan como ‘a completar’ mentalmente. Por el contrario en las materias con mucho contenido ‘razonable’ me preocupa  entender las bases simples”. Magui rescata el valor que tiene el esfuerzo, menciona varias estrategias para estudiar (como los cuadros sinópticos o las reglas nemotécnicas) pero pone en duda que eso “sea aprender”: “si bien es cierto que tenemos algunas facilidades innatas que nos hacen más amena la tarea de incorporar nuevos conocimientos, para algunas debemos esforzarnos más. Así es que surgen diferentes maneras de intentar retener lo que la escuela o la facultad nos exige saber para una determinada fecha, o el contenido que se pretende evaluar. Y así nacen los cuadros sinópticos, cuadros comparativos, textos resaltados en mil colores, dibujos, pequeñas fichas, resúmenes  en pocas palabras o letras solamente, reglas nemotécnicas e inclusive solo leer, cerrar los ojos y repetir. Todas técnicas para convencernos de que es poco lo que hay que saber y podemos con ello. No me termino de convencer de que eso es definitivamente aprender”.
 
En las palabras anteriores se advierte el valor que tienen para Magui la variedad de estrategias y el uso que l@s estudiantes hacen de los resúmenes, las guías de estudio, los cuadros sinópticos, los dibujos o la repetición. ¿Cuántas de nuestras propuestas didácticas o de las actividades que (habitualmente) les proponemos a nuestr@s estudiantes involucran la utilización de éstas u otras herramientas facilitadoras de los aprendizajes? Y ya que estamos en “tono preguntón”, ¿Se dieron cuenta que en su relato (hasta acá) en ningún momento habla de l@s docentes (ni de las prácticas de enseñanza) cuando cuenta “cómo aprende”?

A la hora de pensar en otros tipos de aprendizajes, Magui sí empieza a incluir a “los Otros” (aunque todavía sin diferenciar el aprender “con” Otros del apender “de” Otros), cuestión que retomará después cuando profundice sobre los aprendizajes académicos: “en la cotidianeidad hay muchas cosas que aprender y así como aprendemos muchas cosas por nosotros mismos, de nuestras propias experiencias, es imprescindible resaltar el rol de las personas que nos acompañan. Tiendo mucho a aprender de otros, aprendí a andar en bicicleta, a jugar al futbol, a manejar ciertos programas de computación y hasta a hacer origami de mis hermanos. Aprendí a cocinar con mi abuela, a manejar con mi mamá y a jugar al vóley con una de mis mejores amigas”

A la hora de pensar, de manera comparativa, los aprendizajes “académicos” y “no académicos”, Magui insite en la presencia de Otro y en los vínculos que se construyen al aprender pero destaca la necesidad de momentos “de soledad“, en donde el diálogo es con un@ mism@ y ahí “se aprende”: “repensando todo lo escrito hasta ahora, sería hipócrita no reconocer el rol del otro en el aprendizaje pero sin embargo me resulta útil practicar o leer sola. Hace poco comprendí que estar solo en ocasiones es sano e incluso enriquecedor para nosotros, tan solo pensar o reflexionar. Veo común a ambos aspectos repetir, volver sobre lo mismo e intentar de ‘adueñarme’ de un conocimiento, de una historia; de una técnica. Entiendo mi mente como lógica, creo que para todo hay razones y no siempre es así. Es lindo notar esa desestructuración, que nos rompe los esquemas mentales que tenemos, nos marea, nos confunde e intriga. Considero que es una de las mejores formas de aprender, salir de nuestras posiciones cómodas, tanto lo académico como en nuestra vida fuera de ese ámbito”.

Finalmente, Magui nos deja su propia concepción de este término sobre el que se pregunta y sobre el que reflexiona y ubica el “aprender” muy cerca de lugares o momentos que implican motivación, curiosidad, vínculos y diálogos con Otros: “para aprender creemos que necesitamos tiempo, no siempre nos lo damos o creemos no tenerlo. Capaz aprendemos una enzima porque inventamos un baile para ello, aprendemos fechas de historias de nuestros abuelos o aprendemos a andar en bicicleta solo por pasar una tarde con nuestros hermanos por lo que no me convence que el tiempo es un factor limitante. Si bien a lo largo de esta reflexión no logré armar una definición para lo que considero que es aprender o cómo lo hacemos, nuestra mente elige a que ponerle atención, supongo que hay motivación, curiosidad y hasta una cuestión de vínculos que nos llevan a conservar esos datos o procedimientos. Aprender no es memorizar, no es ese conocimiento que nos abruma  y mucho menos esa última línea de texto que leemos antes de entrar a un parcial. Supongo que aprender es la capacidad de hacer un pensamiento propio, conociendo sus principios, su lógica o método. Sabemos que aprendemos cuando manejamos un cierto conocimiento pudiéndolo repensarlo buscándole ‘una vuelta de tuerca’ más, cuando no debemos exigirnos para recordarlo y podemos abstraerlo a otros momentos o disciplinas. Pienso que uno es consciente, al momento de estudiar, aquello que aprende y lo que memoriza o sabe momentáneamente… No se aprende todo lo que se lee, resume o resalta o practica... Aunque si considero que aprendemos en el diálogo con el otro”.


* Magalí Farías es estudiante de Veterinaria en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, ayudante de Química Biológica, no tiene mascotas (cree en la tenencia responsable), intenta mantener una dieta mediterránea, le encantan los sábados de flojera, ama la competencia, la vida al aire libre y lo impredecible. Futuros títulos: Veterinaria.

martes, 10 de octubre de 2017

Una “guía” que hace girar (de nuevo) la rueda del aprendizaje. (Entrevista a Samanta Farías)



Al igual que en los años anteriores, este año seguiremos con la publicación de entrevistas realizadas a docentes y a estudiantes, como insumos para la reflexión sobre nuestras prácticas y sobre los aprendizajes. Las respuestas de docentes y estudiantes, sujetos directamente involucrados en las prácticas sobre las cuales nos proponemos reflexionar en este Blog resultan fundamentales para profundizar el grado de análisis. Claro que podemos estar de acuerdo o no, claro que podemos disentir con determinadas apreciaciones y reconocer en las respuestas (y en las preguntas) posicionamientos pedagógicos e ideológicos compartidos o no pero de cualquier manera, los relatos en primera persona son siempre insumos de gran valor para construir y (re)pensar nuestros propios posicionamientos. En este caso es un placer publicar la entrevista que gentilmente respondió Samanta Farías *.

En sus primeras reflexiones, Sam nos recuerda la importancia de trabajar con l@s estudiantes no sólo los contenidos de la materia sino las herramientas que se pueden usar para aprenderlos. También pone de manifiesto la relevancia de la capacidad observadora de l@s docentes, necesaria para conocer a l@s estudiantes y “evaluarl@s” en un sentido más amplio que aquel que refiere sólo a la toma de exámenes. 

  • Sam, ¿Qué es para vos “ser docente”?
  • Yendo un poco más allá de la definición de libro “quien se dedica a la enseñanza”, para mi ser docente se trata no sólo de transmitir correctamente la materia a dictar, sino también de presentar a los alumnos herramientas de estudio que le puedan servir para otras asignaturas. “Docente” también es quien acompaña y da palabras de apoyo al alumno para que no dé por perdida una materia, a pesar de la dificultad que le genere. Podríamos hacer una analogía con un guía turístico: te presenta y describe un nuevo mundo y cuida que no te pierdas en el camino.

  • ¿Qué características creés que debería tener un docente para ser mejor como facilitador de los aprendizajes de l@s estudiantes?
  • Ante todo un docente tiene que ser un buen observador, no tiene que quedarse con el resultado de un examen, eso no define al alumno ni a su rendimiento. Es un error frecuente escuchar docentes decir “no estudió por eso no aprobó” olvidando factores externos que pueden haber sido la razón por la cual el alumno “reprobó” el examen. Personalmente creo que en estos casos particulares, convendría que el docente preste una atención especial a esos detalles y ayudé a superar los obstáculos que impiden al alumno el exponerse ante un examen y ver de qué manera minimizar los factores externos que interfieran en su aprendizaje.
 


A la hora de relatar un episodio que haya sido significativo en su trayectoria educativa, Sam elige contar la manera en que fue cambiando su percepción sobre “l@s docentes” y nos invita a (re)pensar la manera en que, como docentes o como estudiantes, construimos (imaginamos, idealizamos, configuramos, representamos) esa relación docente/estudiante.

  • ¿Podrías relatar un episodio significativo de tu experiencia como estudiante en relación a algún docente o a alguna práctica docente?
  • Cuando comencé a estudiar en la universidad, veía a un profesor como alguien lejano a mí. Se trataba de una persona que me evaluaba constantemente y que, por su cargo y capacidad, estaba años luz de mi persona. En conclusión estaba ‘idealizando’ a los docentes. Al principio solo compartía mis dudas a los ayudantes y a la hora de rendir finales orales, sufría por tener que enfrentar a los docentes que tanto evitaba en clase. A medida que fui avanzando en la carrera, fui cruzándome con docentes que me ayudaron a “romper” esas barreras imaginarias que yo sola creaba, y comencé a darme cuenta que esa persona a la cual yo no podía enfrentar, era un ser humano más, como yo, que fue estudiante, luego ayudante y finalmente tomó el cargo de docente, en pocas palabras podría ser yo o cualquiera de mis compañeros/amigos en el futuro. Fue clave para mi avance en la carrera pensarlo de esta manera. Y hasta me sacó un peso de encima para rendir más cómoda los exámenes finales orales. Como estudiante, ayudante y futura docente, me gustaría no perder esa calidez con los alumnos, para que ellos se sientan en confianza para presentarme sus dudas y que no haya más “Samantas” que crean que el docente no es sólo quien dicta la clase y luego evalúa, sino quien además acompaña, escucha, sugiere, enseña y quiere que hoy seas alumno, quizás mañana ayudante y si lo desea hasta ser un excelente docente que siga haciendo girar la rueda del aprendizaje. Hoy en día estoy atravesando la aventura de dejar atrás estos miedos y me siento muy a gusto con todo lo recorrido, siempre digo que todo tiene un por qué. Me gusta contar esta anécdota porque me define en lo que quiero llegar a ser y en el deseo de ayudar a que mis futuros alumnos dejes atrás tabúes sobre la relación alumno/docente.

Cerrando la entrevista, Sam vuelve sobre la idea del docente como guía, como acompañante, como motivador y le agrega algo esencial: la contextualización de la Educación en el “mundo” y la importancia de que la Educación nos ayude a prepararnos para vivir mejor (en sociedad) y habitar el mundo de la mejor manera posible.

  • Si tuvieras que recomendarle a l@s docentes un libro, una canción o una película que considerás “relevante” para mejorar la práctica docente, ¿qué libro, canción o película nos recomendarías y por qué?
  • Como tengo amplio conocimiento en la cultura asiática, el primer título que me viene la cabeza es la novela drama y comedia japonesa Gokusen (basada en un manga). La historia de una joven maestra que tiene el desafío de enfrentar, como primera experiencia en el mundo de la docencia, una clase de alumnos desinteresados en el colegio por razones particulares pero que ella a lo largo de los diferentes episodios logra resolver y genera en los estudiantes el deseo de finalizar los estudios. Es interesante porque nos muestra que a veces no es un tema de comprensión o capacidad, sino de prioridades del alumno. También refleja el abismo que existe entre el mundo de los niños y los adultos.

  • ¿Cuáles son y cuáles “deberían ser”, en tu opinión, los objetivos de la Educación?
  • La pregunta es amplia y puedo llevarla a distintos rumbos. Desde chica consideré la importancia de una buena educación como puerta de inserción a la sociedad. También siempre fui muy crítica con respeto a los contenidos dictados. Mi experiencia en el secundario me dejó vacía de varias temáticas o prácticas básicas que de grande habría valorado de aprender en su momento, como por ejemplo el armado de un currículum vitae, clases de primeros auxilios, educación vial, etc. Resumiendo, creo que la educación nos debería preparar mejor para salir y enfrentar al mundo, aprovechar tantas horas de estudio para no solo las materias clásicas sino también para generar mejores ciudadanos listos para salir a enfrentar el mundo.

* Samanta Farías (www.xiahpop.com) es estudiante de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, concurrente en la cátedra de Parasitología y aspira a dedicarse a la docencia e investigación. A la par de perseguir este sueño, también dedica tiempo desde el 2008 a su otra pasión, es una de las creadoras, administradora y periodista de XiahPop el primer Magazine online en español dedicado a la cultura y al entretenimiento de Asia, y productora organizadora de eventos culturales sobre Asia, por el que fue nombrada “Embajadora de la cultura coreana en Argentina” por la Embajada Coreana.

martes, 3 de octubre de 2017

Cuando entre la tradición y la traición (nos) pasa algo. Microentrevista a Graciela Favilli.

Una de las novedades de este 2017 es la publicación de microentrevistas audiovisuales realizadas a docentes y a estudiantes, como insumos para la reflexión sobre nuestras prácticas y sobre los aprendizajes.
Las respuestas de docentes y estudiantes (sujetos directamente involucrados en las prácticas sobre las cuales nos proponemos reflexionar en este Blog) resultan fundamentales para profundizar el grado de análisis. Claro que podemos estar de acuerdo o no, claro que podemos disentir con determinadas apreciaciones y reconocer en las respuestas (y en las preguntas) posicionamientos pedagógicos e ideológicos compartidos o no pero de cualquier manera, los relatos en primera persona son siempre insumos de gran valor para construir y (re)pensar nuestros propios posicionamientos. En este caso es un placer publicar la entrevista que gentilmente respondió Graciela Favilli *.


Primera Parte:


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Segunda Parte:


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Tercera Parte:


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Cuarta Parte:

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* Graciela Favilli (@graky_s) es Profesora de Ciencias de la Educación, Asesora Pedagógica en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires y Coordinadora Académica de la Diplomatura en Conducción Educativa del Instituto Superior Joaquín V. Gonzalez.

martes, 26 de septiembre de 2017

Contagiando la pasión por aprender juntos. (Entrevista a Loana Ferrero)



Al igual que en los años anteriores, este año seguiremos con la publicación de entrevistas realizadas a docentes y a estudiantes, como insumos para la reflexión sobre nuestras prácticas y sobre los aprendizajes. Las respuestas de docentes y estudiantes, sujetos directamente involucrados en las prácticas sobre las cuales nos proponemos reflexionar en este Blog resultan fundamentales para profundizar el grado de análisis. Claro que podemos estar de acuerdo o no, claro que podemos disentir con determinadas apreciaciones y reconocer en las respuestas (y en las preguntas) posicionamientos pedagógicos e ideológicos compartidos o no pero de cualquier manera, los relatos en primera persona son siempre insumos de gran valor para construir y (re)pensar nuestros propios posicionamientos. En este caso es un placer publicar la entrevista que gentilmente respondió Loana Ferrero *.

En sus primeras reflexiones, Loa nos muestra lo relevantes que son para ella l@s docentes en la manera en que l@s estudiantes se vinculan con los contenidos de las materias y resalta el valor de la “pasión” que l@s docentes deberíamos tener y/o demostrar para motivar a l@s estudiantes. 

  • Loa, ¿Qué es para vos “ser docente”?
  • No puedo describir lo que para mí significa ser docente, porque a lo largo de mi vida tuve profesores de todo tipo, con algunos aprendí muchísimo y con otros todo lo contrario. No creo que haya una definición correcta para lo que significa ser docente, pero sí puedo decir lo que para mí tendría que significar serlo. Desde mi punto de vista de estudiante, para mí un docente tiene que ser una persona que enseña algo que le apasiona, que desea compartir sus ideas, experiencias y conocimientos. Todos tenemos alguna materia que nos encanta y tal vez otras que nos cuestan o que no nos gustan, pero yo creo sinceramente que no es el contenido lo que describe a una materia como difícil, aburrida o divertida, sino el profesor. El docente es 100% la asignatura que enseña y tiene el poder de hacer que a los estudiantes les guste, les apasione y aprendan.

  • ¿Qué características creés que debería tener un docente para ser mejor como facilitador de los aprendizajes de l@s estudiantes?
  • Creo que un profesor debe ser inspirador, y amar lo que enseña, porque si un profesor no le gusta lo que enseña, a sus estudiantes no les va a gustar aprenderlo. Es increíble la cantidad de profesores que hay a los que no les importa en lo más mínimo si nos importa o no su materia, si la aprobamos o no, si nos cuesta o no. Estar un poco involucrado y tener un mínimo de respeto por su propia materia es necesario para ser profesor. Creo que esto facilita el aprendizaje porque ningún estudiante quiere decepcionar a un profesor que lo inspira, aprender y hacer bien las cosas es una especie de ‘’recompensa’’ para ese profesor que de verdad se involucra en el aprendizaje.

A la hora de pensar en cambios concretos que habría que realizar para aumentar la participación de l@s estudiantes en las clases, Loa prioriza una planificación didáctica que contemple los intereses de l@s estudiantes y l@s invite a participar y engancharse con la clase y con las actividades propuestas..

  • Si tuvieras que hacer una propuesta de cambio concreto que pudiera aumentar el compromiso, la motivación y la participación tuya y de tus compañer@s, ¿qué propondrías y por qué?
  • Si tuviese que hacer un cambio concreto que pudiera aumentar el compromiso, la motivación y la participación de mi curso, sería que los profesores tengan que planear sus clases de principio a fin anticipadamente con actividades dedicadas a facilitar nuestra comprensión sobre determinados temas. Hacer clases dinámicas que enganchen tanto a los alumnos como al profesor. Salir a dar clases afuera también me parece una idea divertida y realizar excursiones.

Cerrando la entrevista, Loa nos invita a ver “Merlí” y a pensar una Educación que vaya más allá de estudiar y aprobar materias y nos prepare para la Vida real mientras disfrutamos de la “experiencia” escolar.

  • Si tuvieras que recomendarle a l@s docentes un libro, una canción o una película que considerás “relevante” para mejorar la práctica docente, ¿qué libro, canción o película nos recomendarías y por qué?
  • Si tuviese que recomendarle a algún profesor una serie, les recomendaría Merlí, porque trata de un profesor que tiene una mirada distinta, más realista, si se quiere, sobre la educación y sobre el modo en el que ésta se debe dar.

  • ¿Cuáles son y cuáles “deberían ser”, en tu opinión, los objetivos de la Educación?
  • En mi opinión, los objetivos de la educación tendrían que ser que los estudiantes pasen un buen tiempo en el colegio, aprendiendo no sólo cuestiones teóricas, sino también sobre la vida. Hacerlos sentir que lo que están estudiando les va a servir para algo, no solo para aprobar la materia.

* Loana Ferrero es alumna de 4to año en la Escuela de Educación Técnico Profesional de Nivel Medio en Producción Agropecuaria y Agroalimentaria; sin imaginación para poner algo más relevante sobre si misma además de esto.