martes, 31 de octubre de 2023

¿Cómo “estudia” More Jaramillo? Evitar las distracciones y poner atención para estudiar (sea eso lo que sea) y aprender, a través del estudio.

 

En este 2023 el Blog espera, una vez más, incorporar nuevas maneras de reflexionar sobre la Educación y el estudio. Además de las (ya habituales) notas de opinión, de las entrevistas (a docentes y estudiantes), de los textos escritos en colaboración, los #CómoAprende, las #MicroEntrevistas en video, #LoQueEl2020NosDejó, los #5Libros y los #Parafraseando, entre otras “secciones”, queremos incorporar textos que reflexionen sobre “cómo estudiamos”.

Es cierto que no todes entendemos lo mismo por “estudio” y que este Blog tiene una posición tomada al respecto, que no sólo no impedirá la expresión de voces en direcciones contrarias, sino que las tomará como insumos para la discusión y la reflexión y las pondrá en tensión con las teorías que sostienen nuestra posición.

Es por eso que nos proponemos darle una vuelta de tuerca a esta reflexión a partir de relatos, en primera persona, que den cuenta de cómo estudiamos o cómo estudian les estudiantes (que, efectivamente, estudian), sin ningún objetivo más que la propia reflexión, en una metáfora (y, tal vez, una reivindicación) del estudio por el estudio mismo. En este caso la reflexión es a partir del relato que gentilmente escribió Morena Jaramillo *.

Cuando More reflexiona sobre cómo estudia, empieza por traer las ideas de “orden” y “tranquilidad” como requisitos para el estudio y nos cuenta que “para concentrarme, necesito que mi espacio (principalmente mi habitación) esté ordenado. Esto es esencial para mí cuando estudio; no puedo concentrarme en un entorno que no me transmita tranquilidad. Por lo tanto, siempre comienzo con la tarea de organizar mi habitación. Curiosamente, esta actividad inicial a veces hace que me cueste más ponerme a estudiar. Después de organizar mi espacio (y, por ende, mi mente), suelo recurrir a las notas en mi teléfono, donde tengo registradas las tareas que debo realizar durante la semana o el mes para la escuela. Comienzo por aquellas que me resultan más interesantes, que suelen ser las actividades más cortas y que sé que puedo completar rápidamente”. More diferencia, rápidamente, el estudio “para” (para un examen, para una “prueba”, para una evaluación, para “la Escuela”, etc…) de otros “estudios” que no tienen un “para” tan claro, tal reglado, tan cronometrado, tan “funcional” y, en este sentido, continúa y trae la idea de “resumen”: “cuando tengo que estudiar para un examen, generalmente tomo mi computadora y abro mi documento con las notas que tomé en clase y el material proporcionado por el profesor en la plataforma. Luego, completo mis notas con la información del documento o presentación del profesor. Una vez que he revisado toda la información, estas notas se convierten en mi resumen de estudio. Creo que aprendo y retengo mejor la información cuando la organizo y la elaboro en lugar de simplemente memorizarla. Por eso, dedico tiempo y esfuerzo a crear mi resumen. Me gusta saber que tengo toda la información esencial registrada en mi propio documento, incluso si no lo utilizo exclusivamente para estudiar. También suelo crear un resumen más conciso a partir de mi resumen principal, y de ahí elaboro tarjetas de memoria para retener la información crucial”. Sin embargo, a medida que avanza en su reflexión, la memorización cobra una importancia mayor (tal vez por ese “para” un examen) y parece ganarle terreno al aprendizaje, a la comprensión y, por supuesto a lo que algunes llamamos “el estudio”. Tan así es que, “luego” de la lectura, el “estudio”, la escritura, la confección de sus “resúmenes”, “llega” una “etapa” de “memorización” a la que More ubica “después” (¿separada?) y llama “el momento de estudiar”: “una vez que llega el momento de estudiar, ya tengo muchas cosas en mi mente gracias a la elaboración de mi resumen. También utilizo una aplicación para crear tarjetas de memoria, donde una cara contiene una pregunta y la otra la respuesta. Esto me ayuda a repasar y retener la información clave. Además, utilizo un cuaderno donde, después de estudiar un tema, escribo todo lo que recuerdo y luego añado con otro color las cosas que olvidé. Aunque me gusta crear cuadros comparativos, rara vez logro memorizarlos completamente”.

Independientemente del “para qué” del estudio, More reflexiona sobre algo que ya surgió en otras entradas de este año y que tiene que ver con la atención y con la distracción. Simone Weil sostiene que “lo central de la educación es cultivar la atención” y en estos tiempos de hiperconectividad y de dispositivos que ya no sólo “captan” (eficientemente) nuestra atención sino que lo hacen todo el tiempo, More nos cuenta sus “técnicas” para resistir a estas “tentaciones”: “sentarme a estudiar suele ser difícil debido a las distracciones, especialmente el celular. Por eso, a veces me entretiene grabarme estudiando en un video en cámara rápida. De esta manera, evito usar el celular durante la sesión de estudio. También establezco límites de tiempo: estudio durante 45 minutos seguidos y luego descanso durante 15 minutos, repitiendo este ciclo según lo que pueda aguantar. Esta técnica no es perfecta y a veces me aburro de seguirla, pero me ayuda en cierta medida. Además, dejo el celular lejos de mí cuando estudio, aunque a veces lo necesito para la lectura, lo cual es complicado ya que es fácil distraerse con Instagram o mensajes”. Siguiendo con su reflexión, More vuelve sobre la necesidad de cierta “tranquilidad” para el estudio y piensa en los momentos del día y los lugares en los que suele estudiar: “para aprender completamente un tema, necesito silencio y tranquilidad, y puedo estudiar en cualquier momento del día. Por la mañana, me siento productiva y disfruto de la calma. La tarde, con su luz suave, me relaja para el estudio, contribuyendo a mi ‘paz mental’. Por la noche, me siento mucho más rápida y efectiva. A veces estudio justo antes de dormir y, al despertar, verifico si aún recuerdo la información. También me gusta hacer una lista de temas del examen en papel y tacharlos a medida que los aprendo. Me encanta variar mi ubicación de estudio, ya sea en una cafetería o en una biblioteca, para evitar que el estudio se vuelva monótono. Estudiar en diferentes lugares me inspira y me permite mantener la concentración, incluso cuando ya no tengo muchas ganas de seguir estudiando. Los cafés son atractivos porque puedo disfrutar de algo para comer mientras repaso. Las bibliotecas son muy silenciosas y siento una mayor responsabilidad para concentrarme, lo que reduce las distracciones”.

Más allá de la relevancia del “para qué” del estudio (si es que tiene un “para qué”) o, justamente, cuando sale del “para” un examen, More trae otras cuestiones que hacen al “estudio” y aparecen la comprensión, la dedicación (y el tiempo dedicado), la lectura, la práctica, la continuidad (del proceso contra la inmediatez), la rutina (o los rituales), los métodos, las demandas, las obligaciones y, otra vez (contra las distracciones), la atención! En este sentido, nos cuenta que: “cuando comencé a estudiar de verdad, entendí que estudiar no se trata simplemente de memorizar información, sino de comprender, dedicar tiempo a la lectura, la práctica y muchas otras actividades relacionadas con el proceso de estudio. Siento que la palabra ‘estudiar’ lleva implícita una connotación de duración. No es una acción inmediata (o al menos no lo es para mí). Suena más como un proceso continuo o un estado. Puede parecer una acción sencilla: tomar material de estudio y ‘estudiarlo’, pero para mí implica dedicación y tiempo, una rutina, y el uso de los mejores métodos para hacerlo eficazmente. Para mí, estudiar implica ciertas demandas y obligaciones. No importa si estamos estudiando por interés propio, porque el tema nos intriga o simplemente para adquirir más conocimiento; estudiar nos obliga a sentarnos y dedicar tiempo, a evitar distracciones y a encontrar un espacio en nuestro día para hacerlo”. ¿Qué quiere decir More cuando dice “estudiar de verdad”? ¿Será ese ejercicio de lectura, escritura, pensamiento, (conversación), re-lectura, re-escritura, re-pensamiento, que requiere tiempo, dedicación, atención y esfuerzo, sin un “para qué”? ¿Qué sería “estudiar de mentira”? ¿Será memorizar ideas, rápido y eficientemente, “para” un examen?

A la hora de pensar en esto de “estudiar”, More reflexiona sobre los términos “estudiar”, “aprender” y “aprobar” y “ubica” entre ellos y, de algún modo relacionándolos, a la “comprensión”: “es evidente que la forma de estudiar varía según la persona. Para mí, ‘estudiar’ implica hacer todo lo necesario para comprender el tema que estamos abordando. Esto incluye resumir, leer el material, buscar información y prepararse para un examen, un trabajo o cualquier motivo por el cual estemos estudiando. Mi enfoque al ‘estudiar’ se centra en aprobar y aprender, y me resulta difícil separar la idea de que estudiar y aprender no son lo mismo, al igual que estudiar y aprobar, ya que ninguno garantiza el otro. Estudiar es el proceso estructurado mediante el cual adquirimos conocimientos; implica leer, resumir, repetir y realizar actividades similares. Aprender sería más la asimilación de ese conocimiento adquirido a través del estudio. Aprobar, en términos académicos, se refiere a superar un examen y demostrar al profesor, maestro o evaluador que comprendemos el tema (ya sea que hayamos estudiado o aprendido, la línea entre ambos es tenue). En mi opinión, ‘estudiar’ abarca ambos aspectos. Estudio para aprender, pero también en gran medida para aprobar. Sin embargo, creo que mi objetivo principal al estudiar es comprender, de cualquier manera posible. Cuanto mejor comprendo un tema, más lo aprendo, y cuanto más sé, más posibilidades tengo de aprobarlo; y todo eso, para mí, es estudiar”. Es interesante que, en medio de esta interesante reflexión, More piense en un “aprender” (que ella define como “asimilación de conocimientos adquiridos”) pero lo piense (a diferencia de otros muchos aprendizajes no escolares) como un aprender conocimientos adquiridos “a través del estudio”. En esta misma línea, Fernando Bárcena escribió que “quizás el objetivo de la Escuela no es que los chicos aprendan, sino que los chicos estudien y aprendan a través del estudio, que es un modo de relación con el mundo, que se coloca a distancia para tratar de estudiarlo con atención”.

Finalmente, More nos resume su propia “forma” de estudiar: “mi enfoque de estudio involucra una combinación de organización meticulosa, resúmenes detallados, tarjetas de memoria, explicación a otros, límites de tiempo y cambios de ubicación. Cada técnica tiene su propósito y contribuye a mi proceso de aprendizaje único, permitiéndome comprender y retener la información de manera efectiva. A pesar de los desafíos y las distracciones, estas estrategias me ayudan a sentirme satisfecha con mi proceso de estudio”.

 

* Morena Aluhe Jaramillo es estudiante de quinto año en la Escuela Agropecuaria de la UBA. Aunque tiene una cuenta de Instagram, no comparte detalles de su vida en ella. Disfruta de la lectura, a pesar de que a veces le resulta difícil encontrar tiempo para ello. Ama volver del colegio escuchando música, aunque tiende a escuchar las mismas canciones con regularidad. A pesar de la rutina monótona de la escuela, siempre reserva tiempo para su clase semanal de cerámica, una actividad que le encanta. Aunque aún no ha decidido definitivamente su carrera universitaria, jura que está en eso.