lunes, 9 de julio de 2018

Cuarto Congreso Latinoamericano de Filosofía de la Educación: una responsabilidad ético-política por el Otro.

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 7 de Noviembre de 2017:


Los días 10 al 13 de Octubre se llevó a cabo en Buenos Aires el Cuarto Congreso Latinoamericano de Filosofía de la Educación “Desafíos de la filosofía de la Educación en América Latina: memoria y prospectiva”, con los auspicios de la Facultad de Ciencias de la Educación (Universidad Nacional de Entre Ríos), la Facultad de Humanidades (Universidad Nacional de Salta), la Facultad de Ciencias Humanas (Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires) y Noveduc (Editorial Novedades Educativas).

A priori la idea del Congreso, las actividades propuestas y la presentación de conferencistas de la talla de Carlos SkliarFernando Bárcena o Carlos Cullen, nos permitían imaginar un escenario fértil para la (trans)formación individual y colectiva, sobre la que tanto insistimos desde este (intento de) espacio de comunicación.

El objetivo de esta entrada es contarles algunas ideas (por supuesto sesgadas y recortadas según nuestros intereses, nuestra trayectoria y nuestros posicionamientos) sobre las que se reflexionó en (por razones obvias) sólo algunas de las muchas actividades (conferencias, mesas de trabajo, seminarios, talleres, actividades culturales) que ocurrían simultáneamente en varios espacios del Campus de la Universidad de San Martín (UNSAM) durante más de 10 horas cada día.

La presentación del Congreso estuvo a cargo de Renato Huarte Cuellar (presidente de ALFE) y Carlos Greco (Decano de la Escuela de Humanidades de UNSAM) quien dio la bienvenida en nombre de esta institución (del conurbano bonaerense) que está cumpliendo 25 años y tiene una matrícula de 22000 estudiantes, que incluye un 75% de “primea generación de universitari@s”.

Párrafo aparte merece el campus de la UNSAM: un hermoso lugar (limpio y cuidado) que presenta estructuras recicladas (que aún conserva en tornavías original de los talleres ferroviarios) combinadas con modernos edificios y laboratorios de investigación y hasta una carpa de circo. Cada vez que nos ha tocado ir, nos han tratado de maravilla y se respira un clima de alegría y respeto en toda la comunidad universitaria que se advierte no sólo en el cuidado del espacio sino también en los rostros de estudiantes y docentes que, sentados en el pasto, en los bancos, en las aulas, caminando por los pasillos o estudiando en la (moderna) biblioteca, llenan de Vida el lugar.

La conferencia de apertura (“Entre el arraigo y el éxodo, la filosofía de la Educación, en nuestra América”) estuvo a cargo del Dr. Carlos Cullen y dejó tantas reflexiones tan interesantes para (re)pensar(nos) y repensar nuestra práctica que serán presentadas en una próxima entrada.

Respecto a las presentaciones de las mesas de trabajo lo primero que aparece como reflexión es la alegría de saber que hay mucha gente haciendo (y pensando) muchas cosas. Por supuesto, algunas mejores y otras peores, algunas con mayor rigor científico y otras con menor rigor científico, algunas planteadas desde posicionamientos que un@ comparte más y otras planteadas desde posicionamientos que un@ comparte menos. Pero es grato saber que son much@s l@s docentes o los “actores” vinculad@s con el campo educativo que están reflexionando e investigando sobre su prácticas.

También es interesante romper un poco con esa lógica de docentes que nos juntamos en Congresos de Educación a reflexionar sobre “lo mal que está la Educación”. En la mayoría de los Congresos de las demás disciplinas se juntan para mostrar sus éxitos y sus logros y ni se les ocurriría presentar todas las experiencias que no resultaron como esperaban. Si bien no coincidimos con esa idea de pensar en la Educación como la causa y la solución (vaya paradoja) de todos los problemas de la sociedad y a pesar de ver con buenos ojos nuestra “clásica autocrítica docente”, celebramos que en estos encuentros también nos hagamos lugar para reflexionar sobre los supuestos que subyacen a nuestras prácticas.

Ahora sí, nos metemos con las reflexiones más interesantes o más “radiales”, en términos de haber sido abordadas en varios espacios desde diferentes lugares, indicando que son cuestiones centrales del debate actual en relación con la filosofía de la educación en nuestra América. La palabra más repetida a lo largo del Congreso no fue “Educación”, ni fue “aprendizajes”, ni fue “docente”, ni fue “filosofía”. La palabra más repetida fue: “Otro”. Desde este humilde espacio, que pretende semanalmente invitar a la reflexión, nos alegramos profundamente de este hecho para nada menor, ya que consideramos que todo lo que hace a nuestra práctica docente y, por ende, a los aprendizajes de nuestr@s estudiantes está determinado por una cierta manera de construir al Otro y de darle al Otro “un lugar”.

Dos ideas aparecieron, abordadas desde diferentes lugares, a lo largo de varias actividades, indicando que son cuestiones centrales del debate actual (al menos en el campo de la filosofía de la Educación): la dimensión ético-política de la tarea docente y la construcción del otro en tanto otro. Así fue como en una de las muchísimas “mesas de trabajo” Alex Cárdenas Guenel (de Chile) nos habló de “El diálogo como fundamento ético de la Educación” y Facundo Giuliano (de Argentina) nos presentó su trabajo “El totalitarismo de la razón evaluadora en Educación. Una introducción filosófico-educativa: por un desvío ético-político”. En el mismo, Facundo nos invitó, con claras referencias a Hanna Arendt, Carlos Cullen, Jacques Ranciere y Carlos Skliar, a pensar en un desvío que desnaturalice la “dualidad” educación/evaluación y a concebir la evaluación como “un acontecimiento que invite a la escucha y permita la aparición de otro original”. Algo parecido ocurrió en los talleres, como el taller “La pregunta: instrumento y posibilidad en la formación docente”, organizado por docentes y estudiantes del Instituto de Enseñanza Superior Alicia Moreau de Justo, en el que nos invitaron (con interesantes y muy preparadas actividades) a pensar las posibilidades del diálogo y los “usos” de las preguntas a partir de una hermenéutica ontológica Gadameriana. Así fue como pensamos en las “preguntas posibilitadoras y auténticas” (sin respuestas prefijadas que pueden dar lugar a conocimientos nuevos para los dialogantes) como “apertura de la Otredad” y en el diálogo “logrado” como un “espacio” en el que hay un conocimiento del Otro pero también un conocimiento de uno mismo.

El cierre del Congreso no podía haber sido mejor. El Viernes al mediodía arrancó con la conferencia de cierre “Preguntas y enseñanzas que vienen de antaño (elogio de una vida filosófica)”, a cargo de Fernando Bárcena y Carlos Skliar pero nos tenía preparada una sorpresa que nos conmovería a tod@s. Durante la conferencia Fernando y Carlos nos invitaron a pensar ¿qué preguntas antiguas aún podemos preguntar(nos)? y así fue como llegaron a tres líneas de preguntas que aún debieran orientar nuestras reflexiones en el campo de la filosofía de la Educación:

  • ¿Quién sostiene, de verdad, que sin Educación no hay sujeto? 
  • ¿Cómo y quién sostiene que educar significa salir al mundo (no al mercado) para allí, en esa travesía, aprender el difícil arte de vivir (no de ganarse la Vida)? 
  • ¿Qué figuras del profesor alimentan esta búsqueda?


Probablemente, como sugirió Carlos Skliar, somos “los que vamos al aula todos los días” los que sostenemos “esa” Educación  y la figura del “maestro” (del Educador) debería ser “una figura que recupera la alteridad (del maestro), la anterioridad (no de pasado ni de la herencia pero si de ese “hemos estado antes en el mundo”) y la conversación (como una conversación que se aleja del diálogo instrumental y se pregunta, de repente, ¿de qué estábamos hablando?)”. Pero como les adelantamos, nos aguardaba una hermosa sorpresa: Fernando y Carlos (nos) habían preparado un cierre de lujo que combinó música, literatura, poesía, lectura y canción y que provocó la emoción de tod@s l@s que allí estábamos confirmando ese la experiencia compartida y del acontecimiento que conmueve y del que nos salimos igual que como entramos porque nos afectó (desde los afectos) y nos transformó. Pero contarlo sería inútil y l@s invitamos a que lo vean (y lo disfruten) en este link.

Desde este Blog celebramos y celebraremos la reflexión sobre la práctica docente, sobre los aprendizajes y sobre la Educación y alentamos a docentes de todos los niveles educativos a que participen de todos los espacios de vínculo y comunicación posible. Estamos convencid@s del valor de este tipo de encuentros en los que podemos compartir experiencias, ideas y reflexiones, y enriquecer nuestros pensamientos (y nuestras acciones) con los aportes de colegas de diferentes lugares y variadas trayectorias. Sin embargo, y como reflexión última pero no final (de este texto), estamos igual de convencid@s del valor que también tiene la reflexión de cada docente en su práctica diaria, de cada equipo docente y de cada institución, puertas adentro, que sin necesidad de viajar cientos de kilómetros ni de participar de eventos de estas características será la base para fundamentar los cambios que nos conduzcan a una Educación más equitativa, a una práctica docente más innovadora que esté a la altura de los tiempos que nos tocan y a ser verdader@s facilitadores de aprendizajes cada vez más significativos en estudiantes cada vez más autónomos.

domingo, 8 de julio de 2018

La mediocracia educativa (Parte 3) La ficción de la Planificación Por Sergio Morado *

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 31 de Octubre de 2017:


         Las secciones anteriores de esta trilogía (Primera Parte y Segunda Parte) estuvieron basadas principalmente en analizar críticamente lo que ocurre en gran parte de las aulas del sistema educativo del estilo más tradicional. Esta última parte intenta reflexionar sobre uno de los puntos de convergencia de las dos formas contrastantes de pensar y entender la docencia. Si bien difieren en los objetivos y en la mayoría de los recursos didácticos y pedagógicos que emplean, los docentes más tradicionalistas y los innovadores coinciden en la importancia de la planificación de sus clases.

         Es común observar en los docentes más conservadores, al menos en aquellos que encaran su rol con objetivos concretos, clases que consisten en un camino claramente demarcado y prácticamente inflexible. A lo largo de ese camino ellos guían y los estudiantes “siguen” sin alejarse, aparentemente, del recorrido propuesto. El espacio concedido a la libertad de reflexión sobre lo que se estudia en esa ruta es habitualmente limitado o reducido a un momento particular. En ese contexto, la planificación de la clase consiste en un tiempo prudencial ocupado por la voz del docente acompañada con los recursos didácticos elaborados por él mismo y un mínimo tiempo en el cual el estudiante puede resolver algunos problemas intentado aproximarse lo más posible a lo escuchado previamente, sin salirse en ningún momento del camino. Los problemas, a su vez, suelen estar planteados para que las conclusiones y reflexiones de los estudiantes no sean otras que las expresadas por el docente durante su desarrollo previo del tema del día.

         Los docentes más innovadores, por otro lado, procuran darle a sus estudiantes más libertad para que elaboren sus propios recursos didácticos, para que un mayor tiempo de la clase puedan discutir y reflexionar individualmente o en grupo y para que procuren integrar contenidos y luego exponerlos ellos mismos, escuchándose por ende un poco más su voz y menos la del docente. De cualquier forma, la clase no deja de tener una planificación y una estructura apenas más flexible que la del estilo tradicional. En algunos casos, incluso, el docente incurre en la práctica de desarrollar en el pizarrón lo que se hará durante la clase paso por paso con tiempos delimitados con precisión. El camino, entonces, si bien permite mayor posibilidad de discusión, no deja de ser propuesto y demarcado por el docente.

         De esta forma, con diferentes objetivos e intenciones, en ambos modelos el protagonista y líder es el docente. Es quien propone, quien marca el camino, quien guía y cede más o menos tiempo a los estudiantes para pensar o elaborar. Ninguno de los dos estilos plantea que sea el estudiante quien realmente decida qué camino seguir, escasamente le brinda la posibilidad de conocer la existencia de más de un camino y de escoger entre ellos. La planificación representa entonces una ficción en la cual lo que ocurre en el ámbito del aula es seguro, concreto y limitado en el tiempo. Esa ficción no permite que los estudiantes desarrollen las herramientas para enfrentar un mundo exterior cambiante e incierto en el cual gran parte de las decisiones que tomen y el o los caminos que construyan, así como los resultados que obtengan, serán su responsabilidad.

         La propuesta de este artículo, y de la trilogía en su totalidad, es intentar como docentes que la mayor parte de las decisiones sobre lo que sucede en el aula estén a cargo de los estudiantes. Sin duda es una tarea difícil ya que no estamos habituados a eso ni hemos tenido la preparación para llevarlo a cabo. La manera de aproximarnos a esa idea es dejar de elaborar planificaciones y estructuras tan rígidas y arriesgarnos a ir al aula dispuestos a que los estudiantes decidan qué y cómo se discutirá. Tenemos que dejar de lado la idea que la clase tiene contenidos y tiempos imprescindibles. Debemos animarnos a perder el control y enfrentar el temor a la incertidumbre. De esa forma el aula será más parecida al mundo real que a ese espacio ficticio en el cual todos, docentes y estudiantes, nos sentimos seguros.
        

* Sergio Morado (@SergioMorado1) es docente/investigador en la cátedra de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires. Es un ferviente apasionado de la música y la literatura, y un gran admirador del Emperador Napoleón.

sábado, 7 de julio de 2018

Un círculo sin fin hacia una sociedad de personas libres. Entrevista a Inés Kasparas *

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 24 de Octubre de 2017:

En sus primeras reflexiones, Nechu nos invita a pensar el rol docente como el rol de alguien que se involucra, que acompaña, que transmite, que ayuda y que (fundamentalmente) inspira. En este sentido, espera que el docente sea simpático, accesible, paciente y tan apasionado que contagie su pasión.

  • Nechu, ¿Qué es para vos “ser docente”?
  • Para mi “ser docente” es involucrarse con los estudiantes para hacerlos crecer de alguna manera, acompañándolos en el continuo descubrimiento de cosas nuevas. Es animarse a plantarse en una clase llena de individuos completamente distintos, y tomar el desafío de encontrar la manera de transmitir eficazmente el interés por algo. Es ayudar a cada alumno para que este logre conseguir las herramientas que quiere, necesita y merece. Es inspirar a los mismos para que se superen más allá de los contenidos de la materia.

  • ¿Qué características creés que debería tener un docente para ser mejor como facilitador de los aprendizajes de l@s estudiantes?
  • Me voy a enfocar en las características personales del docente, ya que estoy convencida de que todos los docentes tienen una excelente formación como para haber llegado a ocupar ese puesto (aún más en una universidad como la UBA). Antes que nada, me resulta importantísima la simpatía del docente, que no sea “malo”. Cuando yo como alumna veo al docente como alguien intimidante y poco accesible, lo más seguro es que no me acerque al mismo para evacuar mis dudas e inquietudes. Es así como termino sin entender ciertas cosas, o me limito tan solo a lo que está en la bibliografía. Además, a esto se le suma que muchas veces cuando leo la bibliografía no entiendo bien del todo la manera en que se explica cierto tema, dejando así “baches” en el contenido de la materia. También es importante la paciencia y la empatía del docente, las cuales para mi van de la mano. Empatía para comprender que no todos tenemos los mismo ritmos y tiempos disponibles para estudiar, y paciencia para saber explicarnos una y ooootra vez de distintas maneras cuando no logramos entender algo. Por último, para mí lo más importante es que el docente sea un apasionado de la enseñanza. No sirve de mucho cuando una persona se para en frente de la clase con una infinidad de conocimientos sobre la materia sin saber cómo transmitírnosla a nosotros. En cambio, es muy distinto cuando sentimos que el docente a cargo esta tan interesado en que aprendamos como lo estamos nosotros. Es por esto que disfruto plenamente del docente que sabe explicar de distintas maneras hasta el hartazgo un tema cuando no lo entendemos, el que genera debates entre nosotros, el que nos hace cuestionar los contenidos de la materia y lo que él dice y el que nos incita a ver el mundo de otra forma a través de la aplicación de los conocimientos vistos en clase.

A la hora de relatar los objetivos que se pone cuando comienza una cursada, Nechu cuenta cómo se modificó esto a lo largo de su carrera, qué espera hoy cada vez que inicia una cursada y cómo influyen l@s docentes que “le tocan” en la manera en que desarrolla, con sus compañer@s, las estrategias para cumplir sus objetivos.

  • ¿Cuáles son tus objetivos cuando comenzás una cursada?
  • Cuando empecé la carrera, mi primer objetivo era aprobar la cursada. Tal como el nombre “carrera” indica, nos queremos apurar para tratar de terminar lo antes posible, y más todavía cuando sabemos que nos quedan varios años por delante. Sin embargo, a medida que fui avanzando, empecé a tomar cada inicio de cursada como un desafío, como una oportunidad nueva para ponerme a prueba y superarme. Por momentos me siento como una nena de nuevo, que está jugando un juego muy difícil al que le querés ganar (aunque en realidad estoy como tratando de actualizarme a una versión de mí misma más nueva y piola). Y ni hablar de lo divertido que se vuelve cuando ese juego lo jugas en grupo, formando un equipo “en contra” de la materia a aprobar. Ahora, cuando empiezo una cursada, espero que al finalizar la misma yo haya crecido. Con crecer me refiero a renovar y ampliar mi percepción de la vida, descubriendo que ahora se nuevos conceptos que me hacen entender a su vez muchas otras cosas (básicamente, haber conseguido instalar la nueva actualización). A su vez, al rato de arrancar la cursada, nosotros los alumnos nos damos cuenta si el docente a cargo nos va a facilitar el aprendizaje o si nos lo va a complicar. Estos últimos son, en mi opinión, los que se nota que saben un montón, pero no logran encontrar una buena manera de transmitir todo ese conocimiento. Cuando nos toca este tipo de docente, no queda más opción que ponerle mucha más garra a la materia para aprobarla, y confiar en uno mismo y en la ayuda de los compañeros para lograr esto.

Cerrando la entrevista, Nechu vuelve sobre la importancia de la “actitud” del docente (y de la manera en que se vincula con sus estudiantes) y del trabajo en equipo, como una instancia de intercambio entre pares que no sólo mejora la relación entre l@s estudiantes sino que favorece enormemente los aprendizajes y sirve como una verdadera “red de contención”.

  • Si tuvieras que hacer una propuesta de cambio concreto que pudiera aumentar      el compromiso y la participación tuya y de tus compañer@s, ¿ qué propondrías y por qué?
  • Primero, como dije antes, reconsiderar la postura formal que toman algunos docentes. La relación docente/alumno debería ir en ambos sentidos, donde el docente logre adoptar una actitud receptiva para escuchar a su clase, y no tan solo esperar que la clase lo escuche a él.  Además, también a veces esta bueno (dependiendo de la materia), impulsar el trabajo en equipo y el intercambio de ideas entre compañeros. De esta manera se logra mejorar la relación entre los alumnos, fortaleciendo vínculos que pueden brindar muchísima riqueza dentro y fuera de la clase. En mi caso particular, Veterinaria es una carrera muuuuuuy larga y (aunque arranque hace poco) por momentos nos podemos sentir ahogados y desanimados entre tanto contenido académico. Cuando se tiene un grupo de estudio con compañeros (los cuales son potenciales amigos) las materias se vuelven menos abrumadoras, y todos nos sentimos más acompañados ya que empujamos para el mismo lado. Se termina armando una “red de seguridad” donde nos ayudamos entre todos para poder seguir adelante..

  • ¿Cuáles son y cuáles “deberían ser”, en tu opinión, los objetivos de la Educación?
  • La educación debería ser la impulsora y disparadora de nuestra conciencia. Una conciencia que esté en continuo crecimiento cada día y consiente del infinito tamaño que puede alcanzar. La educación debe ser la base para poder ver el mundo en el que vivimos con perspectiva, y debe llevarnos hacia las herramientas necesarias para  poder solucionar los problemas del día a día. Más importante aún, la educación no debe adoctrinarnos, sino nutrir nuestras individualidades para impulsarnos a crecer como seres pensantes. A su vez, nosotros como seres pensantes sentiremos la responsabilidad en carne propia de garantizar que todo aquel que nos rodea (o no) reciba la educación que se merece. Es así como debería formarse un círculo sin fin que dé como resultado una sociedad de personas libres. Libertad de poder elegir a conciencia entre un espectro amplio o hasta infinito de posibilidades. La educación debe ser la herramienta que nos permita mirar adentro de uno mismo, para así luego poder hallar nuestra vocación y la forma de contribuir para que todos puedan tener las mismas posibilidades que tuvimos nosotros y llevar a cabo su propia introspección.

Inés Kasparas (@nechuka) es egresada de una secundaria más que chiquita, es estudiante de Veterinaria en la Universidad de Buenos Aires. Acostumbrada a ser Nechu en vez de Ine, disfruta de mirar el día a día con humorleer libros que sabe que seguramente no va a terminar, dibujar por épocas y lograr concretar viajes que imaginó previamente mientras iba juntando peso a peso.

viernes, 6 de julio de 2018

¿Cómo aprende Magui? Curiosidad, motivación y esfuerzo para aprender en diálogo con Otros.

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 17 de Octubre de 2017:


Desde 2014 el Blog viene publicando textos que reflexionen sobre “cómo aprendemos”. Como dijimos en varias entradas anteriores pareciera ser que much@s docentes creemos (con las mejores intenciones) que debemos ser facilitadores de los aprendizajes y obramos o creemos que obramos (en consecuencia) con el objetivo de que nuestr@s estudiantes aprendan.

Sin embargo, no tenemos muy en claro “cómo se aprende”, qué hacen nuestr@s estudiantes para aprender, cómo hacen nuestr@s estudiantes para aprender los contenidos (disciplinares, actitudinales y de procedimientos) de nuestras materias.

Es por eso que nos proponemos darle una vuelta de tuerca a esta reflexión a partir de relatos, en primera persona, que den cuenta de cómo aprendemos o cómo aprenden l@s estudiantes, con el objetivo de ser mejores facilitadores de esos aprendizajes (cada vez más significativos) en nuestr@as estudiantes, cada vez más autónomos. En este caso la reflexión es a partir del relato que gentilmente escribió Magalí Farías *.


Cuando Magui reflexiona sobre cómo aprende contenidos académicos empieza por diferenciar tipos de contenidos, tipos de materias, tipos de aprendizaje: “en principio considero que cada materia tiene su forma de estudiarse y que no todos consideran útil la misma estrategia. Me resulta práctico para las materias que tienen mucho contenido para memorizar armar pequeños cuadros sinópticos con pocas letras (prescindiendo de las palabras) de manera tal que quedan como ‘a completar’ mentalmente. Por el contrario en las materias con mucho contenido ‘razonable’ me preocupa  entender las bases simples”Magui rescata el valor que tiene el esfuerzo, menciona varias estrategias para estudiar (como los cuadros sinópticos o las reglas nemotécnicas) pero pone en duda que eso “sea aprender”“si bien es cierto que tenemos algunas facilidades innatas que nos hacen más amena la tarea de incorporar nuevos conocimientos, para algunas debemos esforzarnos más. Así es que surgen diferentes maneras de intentar retener lo que la escuela o la facultad nos exige saber para una determinada fecha, o el contenido que se pretende evaluar. Y así nacen los cuadros sinópticos, cuadros comparativos, textos resaltados en mil colores, dibujos, pequeñas fichas, resúmenes  en pocas palabras o letras solamente, reglas nemotécnicas e inclusive solo leer, cerrar los ojos y repetir. Todas técnicas para convencernos de que es poco lo que hay que saber y podemos con ello. No me termino de convencer de que eso es definitivamente aprender”.

En las palabras anteriores se advierte el valor que tienen para Magui la variedad de estrategias y el uso que l@s estudiantes hacen de los resúmenes, las guías de estudio, los cuadros sinópticos, los dibujos o la repetición. ¿Cuántas de nuestras propuestas didácticas o de las actividades que (habitualmente) les proponemos a nuestr@s estudiantes involucran la utilización de éstas u otras herramientas facilitadoras de los aprendizajes? Y ya que estamos en “tono preguntón”, ¿Se dieron cuenta que en su relato (hasta acá) en ningún momento habla de l@s docentes (ni de las prácticas de enseñanza) cuando cuenta “cómo aprende”?

A la hora de pensar en otros tipos de aprendizajes, Magui sí empieza a incluir a “los Otros” (aunque todavía sin diferenciar el aprender “con” Otros del apender “de” Otros), cuestión que retomará después cuando profundice sobre los aprendizajes académicos: “en la cotidianeidad hay muchas cosas que aprender y así como aprendemos muchas cosas por nosotros mismos, de nuestras propias experiencias, es imprescindible resaltar el rol de las personas que nos acompañan. Tiendo mucho a aprender de otros, aprendí a andar en bicicleta, a jugar al futbol, a manejar ciertos programas de computación y hasta a hacer origami de mis hermanos. Aprendí a cocinar con mi abuela, a manejar con mi mamá y a jugar al vóley con una de mis mejores amigas”

A la hora de pensar, de manera comparativa, los aprendizajes “académicos” y “no académicos”, Magui insite en la presencia de Otro y en los vínculos que se construyen al aprender pero destaca la necesidad de momentos “de soledad“, en donde el diálogo es con un@ mism@ y ahí “se aprende”: “repensando todo lo escrito hasta ahora, sería hipócrita no reconocer el rol del otro en el aprendizaje pero sin embargo me resulta útil practicar o leer sola. Hace poco comprendí que estar solo en ocasiones es sano e incluso enriquecedor para nosotros, tan solo pensar o reflexionar. Veo común a ambos aspectos repetir, volver sobre lo mismo e intentar de ‘adueñarme’ de un conocimiento, de una historia; de una técnica. Entiendo mi mente como lógica, creo que para todo hay razones y no siempre es así. Es lindo notar esa desestructuración, que nos rompe los esquemas mentales que tenemos, nos marea, nos confunde e intriga. Considero que es una de las mejores formas de aprender, salir de nuestras posiciones cómodas, tanto lo académico como en nuestra vida fuera de ese ámbito”.

Finalmente, Magui nos deja su propia concepción de este término sobre el que se pregunta y sobre el que reflexiona y ubica el “aprender” muy cerca de lugares o momentos que implican motivación, curiosidad, vínculos y diálogos con Otros“para aprender creemos que necesitamos tiempo, no siempre nos lo damos o creemos no tenerlo. Capaz aprendemos una enzima porque inventamos un baile para ello, aprendemos fechas de historias de nuestros abuelos o aprendemos a andar en bicicleta solo por pasar una tarde con nuestros hermanos por lo que no me convence que el tiempo es un factor limitante. Si bien a lo largo de esta reflexión no logré armar una definición para lo que considero que es aprender o cómo lo hacemos, nuestra mente elige a que ponerle atención, supongo que hay motivación, curiosidad y hasta una cuestión de vínculos que nos llevan a conservar esos datos o procedimientos. Aprender no es memorizar, no es ese conocimiento que nos abruma  y mucho menos esa última línea de texto que leemos antes de entrar a un parcial. Supongo que aprender es la capacidad de hacer un pensamiento propio, conociendo sus principios, su lógica o método. Sabemos que aprendemos cuando manejamos un cierto conocimiento pudiéndolo repensarlo buscándole ‘una vuelta de tuerca’ más, cuando no debemos exigirnos para recordarlo y podemos abstraerlo a otros momentos o disciplinas. Pienso que uno es consciente, al momento de estudiar, aquello que aprende y lo que memoriza o sabe momentáneamente… No se aprende todo lo que se lee, resume o resalta o practica... Aunque si considero que aprendemos en el diálogo con el otro”.


* Magalí Farías es estudiante de Veterinaria en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBAayudante de Química Biológica, no tiene mascotas (cree en la tenencia responsable), intenta mantener una dieta mediterránea, le encantan los sábados de flojera, ama la competencia, la vida al aire libre y lo impredecible. Futuros títulos: Veterinaria.

jueves, 5 de julio de 2018

Una “guía” que hace girar (de nuevo) la rueda del aprendizaje. Entrevista a Samanta Farías *

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 10 de Octubre de 2017:

En sus primeras reflexiones, Sam nos recuerda la importancia de trabajar con l@s estudiantes no sólo los contenidos de la materia sino las herramientas que se pueden usar para aprenderlos. También pone de manifiesto la relevancia de la capacidad observadora de l@s docentes, necesaria para conocer a l@s estudiantes y “evaluarl@s” en un sentido más amplio que aquel que refiere sólo a la toma de exámenes. 

  • Sam, ¿Qué es para vos “ser docente”?
  • Yendo un poco más allá de la definición de libro “quien se dedica a la enseñanza”, para mi ser docente se trata no sólo de transmitir correctamente la materia a dictar, sino también de presentar a los alumnos herramientas de estudio que le puedan servir para otras asignaturas. “Docente” también es quien acompaña y da palabras de apoyo al alumno para que no dé por perdida una materia, a pesar de la dificultad que le genere. Podríamos hacer una analogía con un guía turístico: te presenta y describe un nuevo mundo y cuida que no te pierdas en el camino.

  • ¿Qué características creés que debería tener un docente para ser mejor como facilitador de los aprendizajes de l@s estudiantes?
  • Ante todo un docente tiene que ser un buen observador, no tiene que quedarse con el resultado de un examen, eso no define al alumno ni a su rendimiento. Es un error frecuente escuchar docentes decir “no estudió por eso no aprobó” olvidando factores externos que pueden haber sido la razón por la cual el alumno “reprobó” el examen. Personalmente creo que en estos casos particulares, convendría que el docente preste una atención especial a esos detalles y ayudé a superar los obstáculos que impiden al alumno el exponerse ante un examen y ver de qué manera minimizar los factores externos que interfieran en su aprendizaje.


A la hora de relatar un episodio que haya sido significativo en su trayectoria educativa, Sam elige contar la manera en que fue cambiando su percepción sobre “l@s docentes” y nos invita a (re)pensar la manera en que, como docentes o como estudiantes, construimos (imaginamos, idealizamos, configuramos, representamos) esa relación docente/estudiante.

  • ¿Podrías relatar un episodio significativo de tu experiencia como estudiante en      relación a algún docente o a alguna práctica docente?
  • Cuando comencé a estudiar en la universidad, veía a un profesor como alguien lejano a mí. Se trataba de una persona que me evaluaba constantemente y que, por su cargo y capacidad, estaba años luz de mi persona. En conclusión estaba ‘idealizando’ a los docentes. Al principio solo compartía mis dudas a los ayudantes y a la hora de rendir finales orales, sufría por tener que enfrentar a los docentes que tanto evitaba en clase. A medida que fui avanzando en la carrera, fui cruzándome con docentes que me ayudaron a “romper” esas barreras imaginarias que yo sola creaba, y comencé a darme cuenta que esa persona a la cual yo no podía enfrentar, era un ser humano más, como yo, que fue estudiante, luego ayudante y finalmente tomó el cargo de docente, en pocas palabras podría ser yo o      cualquiera de mis compañeros/amigos en el futuro. Fue clave para mi avance en la carrera pensarlo de esta manera. Y hasta me sacó un peso de encima para rendir más cómoda los exámenes finales orales. Como estudiante, ayudante y futura docente, me gustaría no perder esa calidez con los alumnos, para que ellos se sientan en confianza para presentarme sus dudas y que no haya más “Samantas” que crean que el docente no es sólo quien dicta la clase y luego evalúa, sino quien además acompaña, escucha, sugiere, enseña y quiere que hoy seas alumno, quizás mañana ayudante y si lo desea hasta ser un excelente docente que siga haciendo girar la rueda del aprendizaje. Hoy en día estoy atravesando la aventura de dejar atrás estos miedos y me siento muy a gusto con todo lo recorrido, siempre digo que todo tiene un por qué. Me gusta contar esta anécdota porque me define en lo que quiero llegar a ser y en el deseo de ayudar a que mis futuros alumnos dejes atrás tabúes sobre la relación alumno/docente.

Cerrando la entrevista, Sam vuelve sobre la idea del docente como guía, como acompañante, como motivador y le agrega algo esencial: la contextualización de la Educación en el “mundo” y la importancia de que la Educación nos ayude a prepararnos para vivir mejor (en sociedad) y habitar el mundo de la mejor manera posible.

  • Si tuvieras que recomendarle a l@s docentes un libro, una canción o una película que considerás “relevante” para mejorar la práctica docente, ¿qué libro, canción o película nos recomendarías y por qué?
  • Como tengo amplio conocimiento en la cultura asiática, el primer título que me viene la cabeza es la novela drama y comedia japonesa Gokusen (basada en un manga). La historia de una joven maestra que tiene el desafío de enfrentar, como primera experiencia en el mundo de la docencia, una clase de alumnos desinteresados en el colegio por razones particulares pero que ella a lo largo de los diferentes episodios logra resolver y genera en los estudiantes el deseo de finalizar los estudios. Es interesante porque nos muestra que a veces no es un tema de comprensión o capacidad, sino de prioridades del alumno. También refleja el abismo que existe entre el mundo de los niños y los adultos.

  • ¿Cuáles son y cuáles “deberían ser”, en tu opinión, los objetivos de la Educación?
  • La pregunta es amplia y puedo llevarla a distintos rumbos. Desde chica consideré la importancia de una buena educación como puerta de inserción a la sociedad. También siempre fui muy crítica con respeto a los contenidos dictados. Mi experiencia en el secundario me dejó vacía de varias temáticas o prácticas básicas que de grande habría valorado de aprender en su momento, como por ejemplo el armado de un currículum vitae, clases de primeros auxilios, educación vial, etc. Resumiendo, creo que la educación nos debería preparar mejor para salir y enfrentar al mundo, aprovechar tantas horas de estudio para no solo las materias clásicas sino también para generar mejores ciudadanos listos para salir a enfrentar el mundo.

Samanta Farías (www.xiahpop.com) es estudiante de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBAconcurrente en la cátedra de Parasitología y aspira a dedicarse a la docencia e investigación. A la par de perseguir este sueño, también dedica tiempo desde el 2008 a su otra pasión, es una de las creadoras, administradora y periodista de XiahPop el primer Magazine online en español dedicado a la cultura y al entretenimiento de Asia, y productora organizadora de eventos culturales sobre Asia, por el que fue nombrada “Embajadora de la cultura coreana en Argentina” por la Embajada Coreana.

miércoles, 4 de julio de 2018

Cuando entre la tradición y la traición (nos) pasa algo. Microentrevista a Graciela Favilli.



En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 3 de Octubre de 2017:

Una de las novedades de este 2017 es la publicación de microentrevistas audiovisuales realizadas a docentes y a estudiantes, como insumos para la reflexión sobre nuestras prácticas y sobre los aprendizajes.
Las respuestas de docentes y estudiantes (sujetos directamente involucrados en las prácticas sobre las cuales nos proponemos reflexionar en este Blog) resultan fundamentales para profundizar el grado de análisis. Claro que podemos estar de acuerdo o no, claro que podemos disentir con determinadas apreciaciones y reconocer en las respuestas (y en las preguntas) posicionamientos pedagógicos e ideológicos compartidos o no pero de cualquier manera, los relatos en primera persona son siempre insumos de gran valor para construir y (re)pensar nuestros propios posicionamientos. En este caso es un placer publicar la entrevista que gentilmente respondió Graciela Favilli *.


Primera Parte:




Segunda Parte:




Tercera Parte:





Cuarta Parte:






* Graciela Favilli (@graky_s) es Profesora de Ciencias de la Educación, Asesora Pedagógica en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires Coordinadora Académica de la Diplomatura en Conducción Educativa del Instituto Superior Joaquín V. Gonzalez.

martes, 3 de julio de 2018

Contagiando la pasión por aprender juntos. Entrevista a Loana Ferrero *

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 26 de Septiembre de 2017:

En sus primeras reflexiones, Loa nos muestra lo relevantes que son para ella l@s docentes en la manera en que l@s estudiantes se vinculan con los contenidos de las materias y resalta el valor de la “pasión” que l@s docentes deberíamos tener y/o demostrar para motivar a l@s estudiantes. 

  • Loa, ¿Qué es para vos “ser docente”?
  • No puedo describir lo que para mí significa ser docente, porque a lo largo de mi vida tuve profesores de todo tipo, con algunos aprendí muchísimo y con otros todo lo contrario. No creo que haya una definición correcta para lo que significa ser docente, pero sí puedo decir lo que para mí tendría que significar serlo. Desde mi punto de vista de estudiante, para mí un docente tiene que ser una persona que enseña algo que le apasiona, que desea compartir sus ideas, experiencias y conocimientos. Todos tenemos alguna materia que nos encanta y tal vez otras que nos cuestan o que no nos gustan, pero yo creo sinceramente que no es el contenido lo que describe a una materia como difícil, aburrida o divertida, sino el profesor. El docente es 100% la asignatura que enseña y tiene el poder de hacer que a los estudiantes les guste, les apasione y aprendan.

  • ¿Qué características creés que debería tener un docente para ser mejor como facilitador de los aprendizajes de l@s estudiantes?
  • Creo que un profesor debe ser inspirador, y amar lo que enseña, porque si un profesor no le gusta lo que enseña, a sus estudiantes no les va a gustar aprenderlo. Es increíble la cantidad de profesores que hay a los que no les importa en lo más mínimo si nos importa o no su materia, si la aprobamos o no, si nos cuesta o no. Estar un poco involucrado y tener un mínimo de respeto por su propia materia es necesario para ser profesor. Creo que esto facilita el aprendizaje porque ningún estudiante quiere decepcionar a un profesor que lo inspira, aprender y hacer bien las cosas es una especie de ‘’recompensa’’ para ese profesor que de verdad se involucra en el aprendizaje.

A la hora de pensar en cambios concretos que habría que realizar para aumentar la participación de l@s estudiantes en las clases, Loa prioriza una planificación didáctica que contemple los intereses de l@s estudiantes y l@s invite a participar y engancharse con la clase y con las actividades propuestas..

  • Si tuvieras que hacer una propuesta de cambio concreto que pudiera aumentar      el compromiso, la motivación y la participación tuya y de tus compañer@s, ¿qué propondrías y por qué?
  • Si tuviese que hacer un cambio concreto que pudiera aumentar el compromiso, la motivación y la participación de mi curso, sería que los profesores tengan que planear sus clases de principio a fin anticipadamente con actividades dedicadas a facilitar nuestra comprensión sobre determinados temas. Hacer clases dinámicas que enganchen tanto a los alumnos como al profesor. Salir a dar clases afuera también me parece una idea divertida y realizar excursiones.

Cerrando la entrevista, Loa nos invita a ver “Merlí” y a pensar una Educación que vaya más allá de estudiar y aprobar materias y nos prepare para la Vida real mientras disfrutamos de la “experiencia” escolar.

  • Si tuvieras que recomendarle a l@s docentes un libro, una canción o una película que considerás “relevante” para mejorar la práctica docente, ¿qué libro, canción o película nos recomendarías y por qué?
  • Si tuviese que recomendarle a algún profesor una serie, les recomendaría Merlí, porque trata de un profesor que tiene una mirada distinta, más realista, si se quiere, sobre la educación y sobre el modo en el que ésta se debe dar.

  • ¿Cuáles son y cuáles “deberían ser”, en tu opinión, los objetivos de la Educación?
  • En mi opinión, los objetivos de la educación tendrían que ser que los estudiantes pasen un buen tiempo en el colegio, aprendiendo no sólo cuestiones teóricas, sino también sobre la vida. Hacerlos sentir que lo que están estudiando les va a servir para algo, no solo para aprobar la materia.

Loana Ferrero es alumna de 4to año en la Escuela de Educación Técnico Profesional de Nivel Medio en Producción Agropecuaria y Agroalimentaria; sin imaginación para poner algo más relevante sobre si misma además de esto.

lunes, 2 de julio de 2018

¿Cómo aprende Silvina? Involucrarnos, perseverantemente, con todo lo que gira alrededor de lo que estamos aprendiendo.

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 19 de Septiembre de 2017:

Desde 2014 el Blog viene publicando textos que reflexionen sobre “cómo aprendemos”. Como dijimos en varias entradas anteriores pareciera ser que much@s docentes creemos (con las mejores intenciones) que debemos ser facilitadores de los aprendizajes y obramos o creemos que obramos (en consecuencia) con el objetivo de que nuestr@s estudiantes aprendan.

Sin embargo, no tenemos muy en claro “cómo se aprende”, qué hacen nuestr@s estudiantes para aprender, cómo hacen nuestr@s estudiantes para aprender los contenidos (disciplinares, actitudinales y de procedimientos) de nuestras materias.

Es por eso que nos proponemos darle una vuelta de tuerca a esta reflexión a partir de relatos, en primera persona, que den cuenta de cómo aprendemos o cómo aprenden l@s estudiantes, con el objetivo de ser mejores facilitadores de esos aprendizajes (cada vez más significativos) en nuestr@as estudiantes, cada vez más autónomos. En este caso la reflexión es a partir del relato que gentilmente escribió Silvina Niedzwiecki *.


Cuando Sil reflexiona sobre cómo aprende contenidos académicos diferencia, como ya lo hicieran vari@s entrevistados anteriores, entre los contenidos más “teóricos” y los más “prácticos”, y destaca el rol del docente como una guía para la lectura del libro que “a veces se va por las ramas”: “En mi experiencia, tomo dos caminos distintos con respecto a los contenidos ‘teóricos’ y los contenidos ‘prácticos’. Siento que tengo más facilidad para los ‘prácticos’. Por eso, en este camino facultativo, al momento de elegir materias para la cursada intento intercalar, de ser posible, alguna ‘práctica’ con algunas ‘teóricas’. En las prácticas trato de realizar todos los ejercicios que me propongan, no veo otra forma de incorporar conceptos “matemáticos” que haciendo una y otra vez ejercicios y ejercicios. Una vez terminado de estudiar todos los ejercicios, recién ahí agarro parciales anteriores y me pongo a practicar. Con respecto a las materias teóricas, tengo varias técnicas, según los tiempos y la dinámica de la misma. En las clases, tomo apuntes y luego a partir de eso voy a los libros para poder guiarme. A veces, los libros se van por las ramas y es difícil saber hasta dónde abarcar. En esos momentos, consulto con los profes para que me puedan encaminar o alguna amiga que ya haya cursado para así saber dónde frenar (con el fin de economizar los tiempos)”Sil destaca el rol que juegan los resúmenes y el hecho de exponer oralmente los temas que se están aprendiendo “como si estuviera dando una clase”: “Después de leer libros y resumirlos, hago resúmenes en la compu porque me cuesta mucho estudiar directamente de los libros. Todo lleva a que vaya teniendo en la cabeza los contenidos principales. Cuando se acerca el momento de rendir, me pongo a estudiar ‘más profundamente’. En esta ‘etapa’ suelo utilizar mucho una pizarra y hablar en voz alta, haciendo que le doy clase a alguien. Siempre me sirvió. Lo que implementé ahora es agarrar a alguien familia o amigos y pedirles que me escuchen. Esto me sirve para empezar a perder la vergüenza de los orales”

En las palabras anteriores se advierte el valor que tienen para Sil la realización de resúmenes y la exposición oral como facilitadores de los procesos de asimilación y consolidación de los contenidos que se están aprendiendo. ¿Cuántas de nuestras propuestas didácticas o de las actividades que (habitualmente) les proponemos a nuestr@s estudiantes involucran la utilización de éstas u otras herramientas facilitadoras de los aprendizajes?

Cuando piensa en aprendizajes no académicos ni escolares, Sil le otorga un valor central a la repetición y al perfeccionamiento basado en la corrección de errores y en la perseverancia, que culminan con la realización “natural” (sin pensar) de una acción aprendida: “Muchas cosas las aprendí con prueba y error pero siempre con perseverancia. Es decir, un día fui a jugar al hockey sobre patines, no sabía hacer ninguna de las dos cosas pero dije bueno tan difícil no puede ser. Me dijeron tenés que hacer esto y esto. La información la procese bárbaro, ahora que mis piernas coordinaran lo que mi cerebro le pedía era medio complejo. Me acuerdo cuando tenía que aprender a patinar para atrás, ‘tenés que hacer un ocho’ me decían. Yo me paraba en el medio de la cancha y mandaba la señal pero me quedaba dura ahí parada. Hasta que de a poco empezó a salir, cada vez un poquito más rápido y hasta un momento ya lo hacía sin pensar. Lo mismo me paso cuando tenía que frenar de golpe. Al principio, frenaba con el alambrado de la cancha, después empecé a hacer el movimiento con el cual debía frenar, hasta que un día salió y no me golpeé más con nada”.

A la hora de pensar, de manera comparativa, los aprendizajes “académicos” y “no académicos”, lejos de ubicarlos en veredas diferentes, Sil los aúna en la importancia de la perseverancia y del esfuerzo que se pone para aprender tanto unos como otros: “Con respecto a las formas de aprender creo que lo primordial que hay en ambos tipos de aprendizajes es la perseverancia. Tanto en el deporte como en la facultad si no sos perseverante te pasa todo por arriba. Quizás, las técnicas pueden ser distintas, pero por ejemplo como dije con los ejercicios prácticos y el deporte es casi lo mismo. Es hacerlo una y otra vez hasta que el “concepto” esté incorporado y después sale solo. Sin darte cuenta estás haciendo lo que primero te frenabas a pensarlo, con el tiempo lo aplicas directamente. Una diferencia que podría rescatar es que no me pongo a repetir en voz alta como patinar como lo hacía con algún concepto académico. Pero seguramente, a la hora de cocinar un bizcochuelo, por ejemplo, al principio podes leer la receta y después de 4 ó 5 bizcochuelos que hiciste ya no tenés que volver a leerla”.

Finalmente, Sil nos deja una reflexión interesante que sigue en la línea de no separar los aprendizajes “académicos” de los “no académicos” y que agrega algo fundamental a la perseverancia y a la repetición, como es la manera en que nos vinculamos con aquello que estamos aprendiendo y, sobre todo, con esos “Otros” con los que (necesariamente) aprendemos: “Realmente a veces uno separa lo que es la facultad o colegio donde ‘se estudia’ de lo que uno hace en su vida donde ‘no se estudia’. Parecería ser que sentarse a estudiar un libro es más complejo que cocinar o hacer un deporte. Pero al final en ambos uno termina incorporando procesos, conocimientos, formas de hacer cosas. Aprendemos todo el tiempo, no solo significa aprender leyendo o haciendo. Creo que aprender nos lleva a involucrarnos con todo lo que gira alrededor lo que estamos ‘aprendiendo’. Aprender a relacionarse con otras personas, aprender a escuchar, aprender a ser respetuosos por el otro y conocer que no solo existe el ‘mundo’ que vive uno. Que hay otras realidades y que no todos actúan ni aprenden en los mismos tiempos ni de las mismas formas que uno mismo”.

* Silvina Niedzwiecki (@niedzsilvina) es estudiante de veterinaria en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBAle gusta pintar para desconectarse de todo. Tiene una familia real de perros en su casa (9 en total). Es hincha de Huracán y le encanta ir a la cancha. Futuros títulos: Veterinaria.

domingo, 1 de julio de 2018

Una relación (cercana) para aprender y (trans)formarse. Entrevista a Pablo Frígoli *

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 12 de Septiembre de 2017:

En sus primeras reflexiones, Pablo nos recuerda la “responsabilidad” que implica la tarea docente, la importancia de que l@s docentes podamos varias las propuestas metodológicas en función de los grupos y la relevancia del “ambiente” como facilitador (o no) de aprendizajes significativos por parte de l@s estudiantes.

  • Pablo, ¿Qué es para vos “ser docente”?
  • Es la persona encargada de transmitir conocimiento a los estudiantes y la responsable de que estos los aprendan. El docente puede tomar distintos métodos para la enseñanza, estos variarán según el curso que le corresponda, la cantidad de tiempo que le toque con el curso y la personalidad del docente. No es necesario que el docente varíe sus métodos con todos los cursos, si el método le sirve con el curso no es necesario que lo modifique.

  • ¿Cuáles son tus objetivos/propósitos/expectativas de logros cuando comenzás una cursada?
  • Mis objetivos son poder aprender algo, que aunque no sea el contenido específico de alguna materia, sea un método de estudio o una manera de ver o analizar las cosas. Obvio también espero poder saber los contenidos de algunas materias porque estoy todo el día en el cole o por interés o porque se relacionan con otras. También espero disfrutar la cursada que es lo que pasa en general, pero eso es por el ambiente en general. Mi propósito es poder formarme y estar preparado para poder abordar cualquier tema nuevo, no quiere decir que lo vaya a hacer rápido, pero si uno está formado creo que tendría una facilidad para adentrarse a los temas, ya sea por conocimientos previos o el método de estudio.

A la hora de pensar en las características que deberíamos tener l@s docentes, Pablo rescata la empatía y la capacidad de construir vínculos cercanos con l@s estudiantes así como la capacidad de captar la atención de l@s estudiantes durante gran parte de la clase ofreciéndoles (por ejemplo) instancias para poner en práctica lo que están aprendiendo.

  • ¿Qué características creés que debería tener un docente para ser mejor como facilitador de los aprendizajes de l@s estudiantes?
  • Los mejores docentes que tuve son los que te integran a la clase y mantienen una cercanía con el alumno en cuanto a que no toman una especie de distancia de superioridad por su cargo y no te marcan tampoco esa distancia dando temas por supuestos o llenándote de vocabulario técnico de manera que hace que uno se pierda, es decir, dan algunos temas por supuestos e inculcan constantemente vocabulario técnico pero de manera asimilable, no es que dan un material de lectura y se basan de que todos lo tienen por supuesto. Otra característica que tiene un buen profesor es que mantiene atento toda o casi toda la clase en la mayoría de la clase. Una técnica que a mi criterio facilita mucho el aprendizaje y evita que los oyentes se dispersen por falta de entendimiento o que se vayan con algo ya incorporado es la repetición de los nuevos contenidos y de las nuevas definiciones, por ejemplo, es lo que hace mucho el profesor de matemática, cuando da una nueva palabra como por ejemplo “espacio muestral” a medida que lo va explicando y cuando se comienza una nueva clase siempre va refrescando el significado y la aplicación. También, todo lo que sea práctico lleva a que el alumno implemente o vea en desarrollo lo teórico y es un modo muy efectivo de aprendizaje, como cuando vimos la teoría y después la práctica de inseminación artificial.

Cerrando la entrevista, Pablo cuestiona el horario de ingreso a la (mayoría de) las Escuelas secundarias alegando la importancia de cumplimentar una (mínima) cantidad de horas de sueño y nos invita a proponer en clase juegos o competencias en donde l@s estudiantes aprendan y se diviertan.

  • Si tuvieras que hacer una propuesta de cambio concreto que pudiera aumentar      el compromiso, la motivación y la participación tuya y de tus compañer@s, ¿qué propondrías y por qué?
  • Uno de los cambios que habría que probarlo pero creo que resultaría es el cambio del horario de ingreso a la institución, que en vez de ser a las 7 30 sea a las 9, si bien el horario de salida sería más tarde creo que uno aprovecharía mucho más el día ya que son muy pocos los alumnos que conozco que duermen 8 hs y una gran parte no llega ni a dormir las 7, lo que provoca que uno se encuentre en un estado como de autismo en las horas de clase. Y esto se ve más destacado en semanas de evaluaciones ya que el alumno por falta de organización termina estudiando hasta la trasnoche para la evaluación del día siguiente y así sucesivamente hasta que termine la semana, provocando que el estudiante solamente rinda para la evaluación sin poder prestarle tanta atención al resto de las materias. Por ahí esta      no es la solución porque o no resulta o no es la adecuada, pero creo que los alumnos aprovecharán más el día e incorporaría mejor el conocimiento. Estaría bueno también que haya tipos de juegos o competencias por algo como el que hicimos en bioquímica (un juicio por jurados a las macromoléculas), ya que la competencia puede ser una de las formas que logra que el alumno se comprometa y el modo de juego hace que se disfrute más el momento de aprendizaje. Otro cambio que propondría es implementar un método que nos ayude a ampliar el lenguaje y a exponer ideas y conceptos que queremos transmitir, con mayor facilidad, ya que la falta de vocabulario y de oratoria, termina siendo una traba al momento de exponer un tema o dando como resultado desarrollos muy simples o muy rebuscados, por no saber utilizar las palabras y los conceptos precisos.

  • ¿Cuáles son y cuáles “deberían ser”, en tu opinión, los objetivos de la Educación?
  • Los objetivos de la educación es que uno aprenda, se forme y tenga las herramientas necesarias para resolver la mayor cantidad de situaciones que se le presenten. Y en tanto a aprender, no es solamente lo teórico, sino a cómo relacionarse con los demás, como exponer las ideas y a tener un pensamiento propio, una buena capacidad de razonamiento y estar apto para afrontar poder abordar cualquier tema nuevo.


Pablo Frígoli es alumno de la Escuela de Educación Técnico Profesional de nivel medio en Producción Agropecuaria y Agroalimentaria (UBA). Está cursando el nivel 4 del laboratorio de idiomas en el área de inglés (UBA). Se encuentra cursando el nivel 1 del instituto superior de música José Hernández especializándose en el instrumento piano. Tiene una gran atracción por la veterinaria y las ciencias duras y uno de sus mayores gustos es por la música (Rock Nacional en preferencia) y los deportes.